Cepeda descarta la estatización y pone la evasión fiscal como objetivo
- Acta Diurna

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El sector empresarial colombiano se encuentra en una encrucijada de desconfianza frente al proyecto político del Pacto Histórico. Consciente de este clima, Iván Cepeda, en diálogo con el director de EL TIEMPO, Andrés Mompotes, presentó una hoja de ruta que busca transformar la tensión en una "articulación productiva". Su premisa es clara: el Estado no pretende absorber la economía, sino dinamizarla mediante la equidad.
El fin del fantasma de la estatización
Uno de los puntos de mayor fricción ha sido el temor a una intervención estatal desmedida. Cepeda fue tajante al respecto: “Jamás he hablado de estatizar la economía; eso no está en mis intervenciones ni en mi convicción”. El candidato apuesta por una “economía social” híbrida, donde las grandes corporaciones coexistan con el emprendimiento, la economía popular y el desarrollo campesino.
Para Cepeda, el modelo no es una competencia entre sectores, sino una simbiosis donde la reducción de la pobreza amplía el mercado interno, beneficiando incluso a los sectores más pudientes. “Mientras mayor equidad, ganamos todos”, sentenció, citando como referencia el modelo mexicano de "primero los pobres" como un ejemplo de éxito macroeconómico.
De la confrontación a las "reglas diáfanas"
Reconociendo que la relación del actual Gobierno con gremios y el sector financiero ha sido "álgida", Cepeda propone un cambio de tono sin dejar de lado la autocrítica hacia el sector privado. Aunque recordó que las utilidades empresariales bajo la actual administración han sido "enormes" —un argumento para suavizar la percepción de hostilidad—, prometió que su eventual gobierno se basará en la cordialidad y la sinceridad.
“Mi invitación al Consejo Nacional Gremial es a pensar en tesis claras y reglas diáfanas”, afirmó, señalando que la transparencia será la herramienta para reconstruir la confianza perdida.
Responsabilidad fiscal: el recaudo como deber ético
Frente a las dudas sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, Cepeda desplazó el foco de las reformas tributarias hacia el control de la ilegalidad financiera. Para él, la solución no es necesariamente imponer nuevas cargas, sino hacer cumplir las existentes.
La evasión como delito: “La evasión fiscal es corrupción”, subrayó, señalando directamente a los grandes patrimonios como los principales responsables de este fenómeno.
El pacto fiscal: Su propuesta sugiere un trato pragmático: si el empresariado cumple con sus obligaciones y se frena la evasión, se aliviaría la presión por aumentar impuestos.
Propiedad privada y el "modelo Fedegán"
Al ser consultado sobre el respeto a la propiedad privada, Cepeda utilizó el acuerdo con los ganaderos para la compra de tierras como prueba de su respeto a la institucionalidad. Destacó que el Gobierno ha gestionado la adquisición de 750.000 hectáreas mediante mecanismos legales y acuerdos voluntarios.
“Es posible comprar tierras sin atropellar la Constitución”, explicó, mencionando la gestión con Fedegán y el uso de fondos de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) como ejemplos de una reforma agraria concertada y no impuesta.
En conclusión, el discurso de Cepeda para 2026 parece alejarse de la retórica de ruptura para instalarse en una de concertación técnica. Su éxito dependerá de si logra convencer a un empresariado escéptico de que sus "reglas diáfanas" son, en efecto, una garantía de estabilidad y no una transición hacia un control estatal más profundo.



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