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Elecciones regionales 2023: Un nuevo reto país

Por: Luis F. Sierra O.



Tres meses nos separan de una nueva contienda electoral en Colombia. Esta vez con matices muy particulares, debido al desempeño de un gobierno nacional que hoy, a casi ya un año desde su posesión, no ha podido consolidar una hoja de ruta que brinde la tranquilidad suficiente, con miras a los nuevos mandatos que iniciaran periodo en los territorios para los próximos 3 años.


El partido de gobierno buscará, sin duda alguna, desplegar sus fuerzas a las regiones, tratando de solidificar ese bloque que logre darle un giro a su desfavorable imagen que cada vez más se intensifica. Por otro lado, esto le permitiría, vía institucionalidad, recuperar esos réditos y alianzas que, en razón de sus formas de gobernar, han alejado ese atractivo de poderío e ideal de transformación con el cual se mostraron en campaña. Todo esto debido a que es inviable seguir buscando formas de sostenimiento a través de la incitación a la protesta social y a manifestaciones ciudadanas, con las cuales Gustavo Petro busca mantener viva la llama con el poder popular.



En Colombia se amerita que las visiones políticas difundidas a través de los discursos, sean aterrizadas a la realidad y al contexto de millones de personas que anhelan una verdadera recuperación de todo lo que hoy nos ha faltado como país. No se necesitan vagas ilusiones que sigan golpeando la credulidad de la gente, ni tampoco ideas que solo sean ejecutables en la mente de quien las emite. Por lo tanto, el año electoral que tenemos en curso se presenta como una oportunidad de cederle terreno a los aires que han mantenido la incertidumbre incesante o de refrendar el hecho de que los territorios deben marcar la pauta de la resistencia y demostrar que se puede seguir construyendo el país deseado con trabajo, dedicación, libertad y con la muestra más fiel y genuina del sentido de pertenencia que nos une como colombianos.


El actual es un llamado generalizado a que desde las ciudades, los municipios, las comunas, los corregimientos, seamos un frente de contención social ante la idealización de la política que nos alentó con lo esperanzador de un mal llamado cambio. El país de todos necesita sostenibilidad en los procesos de nación, garantías para el libre desarrollo, estabilidad social y económica, apertura de puertas al crecimiento a gran escala. Necesita coherencia, unidad, confluencia de esfuerzos para adelantar las agendas, mesura en los mensajes que se envían al país. De la guerra ya estamos cansados, de la división, de la promoción del odio de clases. Un país que tanto ha sufrido necesita que todos los liderazgos que hoy dirigen las riendas de nuestra patria, converjan en un solo sentir ciudadano que lleve por nombre Colombia y su gente.



El 29 de octubre los y las colombianas sujetamos un reto mayúsculo al tener, literalmente en nuestras manos, el poder de cuidar nuestro futuro inmediato. Elegir con criterio a los mandatarios de nuestros territorios, es una decisión clave que exaltará nuestro compromiso como ciudadanos y con el país que en medio de tantas dificultades, siempre nos muestra esperanzas verdaderas para soñar en grande.

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