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El presidente Petro, Santos y la confusa constituyente



Petro dio una entrevista a la revista Cambio en la que habló extensamente de su planteamiento filosófico del poder constituyente. La semana pasada negó que él hubiera hablado taxativamente de la Asamblea Nacional Constituyente, aunque lo hizo en marzo pasado desde Puerto Rellena en uno de los discursos más vehementes contra el sector privado y los críticos de su administración.


Y este lunes volvió a referirse al tema, luego de que el expresidente Santos le enviara una dura carta de dos páginas al secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres alertando sobre “caminos extraconstitucionales” y la posibilidad de que se rompiera el principio de “buena fe” con el que se firmó el Acuerdo de paz con las Farc en 2016.



El presidente ha generado confusión con una maraña de declaraciones, a veces contradictorias. Al mismo tiempo, algunos líderes de su proyecto político se sincronizaron para traer a la conversación nacional dos conceptos que requerirían una profunda reforma constitucional. El exfiscal Eduardo Montealegre citó a una rueda de prensa este miércoles para ratificar algo que ya dijo en entrevistas con medios: que él cree que Petro puede convocar a una constituyente, sin la necesidad de una ley que pase por el Congreso.


El ex canciller Álvaro Leyva ha emprendido una campaña de trinos –acompañados de una entrevista polémica en Semana– en los que ambienta la posibilidad de la constituyente a través del “gran acuerdo nacional” prometido en la paz con las Farc. A su vez, la senadora Isabel Zuleta, conocida por sus discursos radicales, dijo que están buscando caminos para convencer al presidente de buscar la reelección.


Lo de Zuleta podría ser un globo (nadie más en el Pacto Histórico la respaldó) y Petro lo ha negado de manera reiterada. Sin embargo, el mandatario ha dicho en numerosos discursos que él “va hasta donde el pueblo diga. Si el pueblo dice más, vamos más allá”. Esto, sin que se entienda con claridad a qué se refiere, mientras en el público gritan “reelección”.


El momento de mayor tensión entre el expresidente Juan Manuel Santos y el presidente Petro llegó también con una declaración a medios del Nobel de Paz que Petro consideró como un “llamado a un golpe de Estado”.


Santos dijo que las Fuerzas Militares deben desconocer órdenes que no sean constitucionales; algo similar sostuvo el expresidente Álvaro Uribe hace dos semanas. Hace mucho tiempo Uribe y Santos no coincidían en el terreno político.



“Eso es tan sencillo como que cualquier ciudadano está obligado a cumplir con las leyes. Las Fuerzas Armadas están obligadas a defender y respetar la Constitución. Lo que estoy diciendo es que si utiliza a las FF. MM. para hacer algo ilegal, las Fuerzas Militares están obligadas a no seguir esas órdenes”, expresó Santos a varios medios.


Como es costumbre, el más reciente pronunciamiento del presidente duró 50 minutos. En su discurso, recorrió la violencia histórica en Colombia, habló de oligarquías, codicia, poder, élites, medio ambiente, especies, ciencia, ensayos nucleares, cambio climático, Palestina, y finalmente aterrizó, una vez más, en la constituyente.


“¿Hoy qué pasa si se incumple el Acuerdo final de Paz con las Farc? Se está incumpliendo. No porque este presidente lo quiera incumplir. Pero si ellos dijeron una reforma agraria de 3 millones de hectáreas reivindicando su origen campesino y una realidad de millones de campesinos en Colombia, los cuales han masacrado, matado, expulsado de sus tierras. Por millones. Es obvio que alrededor del problema campesino se tiene que construir uno de los ejes fundamentales de la paz en Colombia. A eso le hemos llamado reforma agraria. ¿Y entonces nosotros no podemos, no cambiamos las normas para que podamos hacer una reforma agraria. Solo vamos 200.000 hectáreas porque estamos haciendo compras voluntarias de poseedores de tierra. Para hacer eso hay que cambiar normas”, señaló.


Petro considera que hay un bloqueo a su Gobierno que no le permite sacar adelante las reformas, pues más adelante insistió en otro mensaje confuso: “Los expresidentes tratando de no permitir a como de lugar que no haya una reforma a la salud, que no haya una reforma a las pensiones, que no haya una reforma agraria, que no haya una reforma agraria, una de educación. Que no cambie el país, moviendo magistrados para que ilegitimen decretos, diciendo no a una Constituyente, no al poder constituyente. Es en realidad que tenemos ante nosotros un poder que no quiere la paz. Dicen que yo quiero reelegirme, ellos sí se reeligieron. Los que me critican se reeligieron. Yo no quiero reelegirme, ni creo que una constituyente sea el instrumento adecuado aún pero no niego esa posibilidad a futuro, porque el poder constituyente tiene que expresarse”, puntualizó.



El panorama es incierto. El presidente da mensajes distintos dependiendo de la audiencia a la que le hable. Si habla con periodistas o diplomáticos se modera, pero cuando lo hace frente a sus bases en las regiones dice que va “hasta donde el pueblo quiera que vaya”.


Lo único claro, por el momento, es que sin el mecanismo que contempla la Constitución para convocar a una Asamblea Constituyente, al presidente le quedan pocas opciones. COLPRENSA

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