El modus operandi de gamonales y compravotos

Por: César Curvelo



Las acepciones dos y tres de la palabra vecino de la Real Academia Española, son: “2. adj. Que tiene casa y hogar en un pueblo, y contribuye a las cargas o repartimientos, aunque actualmente no viva en él. U. t. c. s. 3. adj. Que ha ganado los derechos propios de la vecindad en un pueblo por haber habitado en él durante el tiempo determinado por la ley. U. t. c. s.”.


Opino que la tres debe ir de segunda porque es mucho más usual. Sus razones tendrán los de la RAE para colocarla antes. Creo que puede ser porque antiguamente solo votaban los que tenían propiedades y eran los que más aportaban en cargas tributarias a los ayuntamiento y al fisco nacional, y en este sentido se dio prelación a esa acepción.


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Debemos recordar que la creación de la RAE viene del año upa, 1.713, bajo el reinado de Felipe Quinto, en emulación chapetona de la Academia Francesa. En Madrid, España, no Cundinamarca.


Como se puede ver esas son las dos condiciones que determinan la vecindad de un ciudadano en Colombia, excolonia española. Una es la de habitar en un municipio, distrito, localidad o comuna.


La otra es la de pagar un tributo que puede ser predial, por ser propietario de una o más viviendas, o impuesto a las ventas u otro, por tener uno o más establecimientos comerciales, o por cumplir un contrato o negocio.


Para efectos electorales, la calidad de vecino va asociada a la legalidad de la inscripción para votar: uno debe inscribirse para sufragar en un lugar del cual es vecino. Pero... echa la ley, echa la trampa.


Aquí hace ola una laxa flexibilidad legal según la cual un mochilero, léase compravotos, manda a inscribir a treinta vecinos vendevotos en un puesto de votación situado al otro extremo de la ciudad o incluso en otro municipio, en la llamada trashumancia electoral.


La orden de inscribir por otra parte la da el gamonal del compravotos. Para trasportar los treinta vendevotos el domingo de elecciones no hay ningún problema: el gamonal alquilará una buseta que los llevará y los traerá con grupo musical y roncito camuflado, por aquello de la ley seca.


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La plata sale de coimas de contratos y otras oscuras finanzas, o proporcionada por aportes de empresas privadas, uno que otro alto burócrata o la maquinaria política nacional. ¿Por qué un politiquero da tal orden? Te explico, aunque sé que tienes idea.


Toda ciudad cuenta con un determinado número de puestos de votación y todo gamonal tiene un listado histórico en Excel, Acces o un programa que contiene nombres completos y números de cédulas de quienes votarían por él en cada uno de ellos.


De acuerdo a la confiabilidad de otras experiencias electoreras, el tipo sabe que tiene que “invertir” equis cantidad de dinero o artículos en puestos que otrora le han dado una alta proporción votación/inscritos.


Te pongo un ejemplo. El politiquero en el puesto de votación del barrio El Chocorazo tiene un compravotos que le inscribió 100 ciudadanos, pero a la hora del té votaron 50, luego la eficacia del puesto, para él, es del 50%.


El análisis previo le dice al gamonal o candidato a gamonal cuánto debe “invertir” en determinados puestos claves para sus malhadados propósitos. Por esto es común oír que una curul a concejo, asamblea departamental, cámara o senado vale tanto en cada distrito, municipio, departamento, provincia o región. Y ya tú sabes que se habla de millones.


Por eso en barrios populosos y barriadas ves correr plata, láminas para techar, bolsas de cemento, ladrillos, bolsas de artículos varios, camisetas, gorras, tamales, jugos envasados, vasos de sopas, bolsitas de cannabis, etc.


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Al final de la jornada verás a muchos quemados puesto que los compravotos pueden cambiar de bando a última hora de acuerdo a la ley de oferta y demanda, y no hay cama para tanta gente.


Lo que te estoy contando es propio de sociedades atrasadas y Colombia es un país donde hay todavía bastantes retrasados electorales. No es que en otros lares no haya apetitos de plata o burocrateros, sino que por allá los ciudadanos sufragan por tendencias que en cierto modo cumplen más con sus plataformas políticas y los controles a la corrupción son más fuertes.


Aquí el politicastro promete no subir los impuestos y en la primera sesión del concejo o el congreso es lo primero que hacen.


Y aquí vamos con el comentario de actualidad: se avecina la elección de los congresistas y consultas internas de frentes políticos. Ese domingo de marzo, con el número considerado de vil agüero a rastras, habrá factores que podrían incidir en que la eficacia de los gamonales resulte gravemente afectada. Veamos.


Uno: la percepción de aquellos que, afectados por la crisis coyuntural que ha tocado a nuestras puertas y a medio mundo, piensan que el desbarajuste ha sido causado por una pésima administración oficial, y entonces deducen que tocará votar contra esos que han gobernado mal, entre los que están los gamonales que sabemos.


Dos: la certeza cada vez más extendida de que puedes votar a conciencia y que el compravotos, así te ponga un detector de mentiras, no sabrá si realmente cumpliste con tu promesa de votar por quien él indicó.


Tres: la presencia, como nunca, de unos medios alternativos conectados a la crítica que nos bombardean con videos, memes, escritos y hasta comentarios soeces, cosa que se da casi que a todo momento en nuestros celulares o pantallas del computador.


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Y cuatro, un factor con incidencia incierta: la aparición secular de un frente político de izquierda con un jefe con visos de caudillo tinte anticorrupción, que está puntuando en favorabilidad presidencial en la mayoría de las encuestuchas y que podría movilizar votos a esta tendencia.


El 13 de marzo podría ser una fecha de mala suerte para los politiqueros. ¿Algunos o muchos? Pronto lo sabremos.