El gran lván, el nefasto Duque

Por: Raúl Robledo H.



En aras de una lectura mesurada de los hechos de su mandato, para unos lúcido, para la mayoría letal, valdría la pena ver las dos caras del hombre, y los hombros, sobre los cuales por desdén o por bien del país cayó la responsabilidad de gobernar, o cogobernar de la mano del señor tenebroso, este gran platanal.


Del gran lván se dirá que es, o fue, un buen hombre. Que estuvo por encima del promedio, hombre devoto y consagrado a su familia, su fé y su tradición, fiel a la señora de Chiquinquirá. Que invirtió, o tal vez perdió, sus 4 últimos años como esposo, padre, hijo, que aunque hizo su mejor esfuerzo por un mejor país, no le alcanzó.


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Del nefasto Duque se dirá que Pastrana puede dormir tranquilo, pues el hijo de Misael ya no es, ni será, de lejos, el peor presidente de la historia. Duque lo pasó con creces.


El solo hecho de ser "el que dijo" su mentor ya es un INRI difícil de cargar. De todas las políticas con las que tiene que pelotear un gobierno para dar resultados y tener contento a todo el mundo se rajo en básicamente todas. Al pobre no le cuadran las cuentas ni en lo político, ni en lo social, ni en lo económico. Las estadísticas son contundentes. Una prueba de ello es ser el mas impopular de América Latina con menos del 20% de aprobación. Muy por debajo de los populistas argentino, mexicano y tal vez del gorila de al lado.


Su gran mérito es haber dado entierro de tercera a su partido político que lo apoyo en las buenas y lo desnudó en las malas y haber sido el mejor jefe de debate del candidato que la mayoría teme pero que la mayoría cree será el próximo presidente. (Si las balas y el cianuro lo permiten).


Nos queda claro que no es lo mismo ser buena persona que ser buen presidente. Que no es lo mismo ser político que hacer política a la sombra del señor de las sombras...


Cómo dirigente creó el ambiente para que el país abriera los ojos y se empoderara para dar el poder a quien por lo menos si supo leer la calle y el inconformismo de un pueblo que lleva 200 años siendo representado por los manzanillos de siempre.


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Gracias a Duque Colombia despertó, Colombia maduró, Colombia ya no traga entero.


Para Colombia pasar de Duque a Fico será como dejar el cigarrillo por el bazuco.


Mis respetos para el gran lvén, mis reservas para el nefasto Duque.