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El Gobierno bajará en $500 el galón de gasolina en febrero



Lo que inicialmente se perfilaba como un ajuste moderado ha terminado convirtiéndose en una noticia más optimista para el bolsillo de los colombianos. El Gobierno Nacional decidió ir un paso más allá de lo anunciado y confirmó que, a partir de febrero, el precio del galón de gasolina no bajará los $300 previstos, sino que la reducción será de $500.



El encargado de dar la noticia fue el ministro de Hacienda, Germán Ávila Plazas, quien explicó que esta decisión busca atacar de frente el costo de vida. "Queremos establecer una medida contrainflacionaria", señaló el funcionario, anticipando que en los próximos días se expedirá el decreto oficial que pondrá en marcha este nuevo valor. Según Ávila, la intención del Ejecutivo es mantener esta tendencia y aplicar reducciones aún más significativas en el futuro cercano.


Esta noticia fue recibida con entusiasmo por los gremios locales, que calificaron la medida como un ajuste necesario que finalmente se alinea con la realidad del mercado global, donde tanto el precio del petróleo como el valor del dólar han dado un respiro.


Sin embargo, para los empresarios del sector, este es apenas el primer paso, pues consideran que la expectativa es alcanzar una reducción de entre $1.500 y $2.000 en los próximos meses, una cifra que, consideran, reflejaría con mayor precisión la estabilidad actual de los precios internacionales.


¿Por qué puede bajar tanto la gasolina?


La pregunta que muchos se hacen es por qué ahora es posible ver estas rebajas tras meses de alzas constantes. La respuesta reside en el llamado "margen de maniobra". Según analistas y exministros como Amylkar Acosta, existe una brecha considerable entre lo que se paga internamente y el precio internacional (paridad de importación).



Actualmente, el precio de referencia en Colombia está unos $4.000 por encima del valor internacional. Este "colchón" ha permitido que el Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles (FEPC) no solo deje de acumular deudas por la gasolina, sino que genere un ahorro. Ese excedente es, en última instancia, el que permite financiar el subsidio que aún mantiene el ACPM (diésel), evitando que el transporte de carga y alimentos dispare sus costos.

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