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Banco de la República aumentó la tasa de interés, quedó en 10,25%



En una sesión marcada por la división interna y la tensión con el Ejecutivo, la Junta Directiva del Banco de la República sacudió los mercados financieros al decretar un incremento de 100 puntos básicos en la tasa de interés de intervención, elevándola del 9,25% al 10,25%. Esta decisión, que busca frenar las crecientes presiones inflacionarias, no fue unánime: la votación final registró cuatro votos a favor del aumento, frente a dos integrantes que abogaban por un recorte de 50 puntos básicos y un miembro que prefirió mantener la estabilidad de la cifra anterior.



Leonardo Villar, gerente del Emisor, fundamentó la postura de la mayoría argumentando que el objetivo primordial es encauzar nuevamente la inflación hacia una tendencia decreciente. Según explicó Villar, aunque la inflación total al cierre de diciembre se situó en un 5,1% —ligeramente por debajo del 5,2% registrado a finales de 2024—, la inflación básica (que excluye alimentos y precios regulados) mostró un comportamiento preocupante al repuntar del 4,85% al 5,02% en el último bimestre del año. Este escenario se ve agravado por un deterioro significativo en las expectativas de los agentes económicos. Los analistas consultados elevaron su mediana de proyección inflacionaria del 4,6% al 6,4% para el cierre de 2026, mientras que los mercados de deuda ya sitúan este indicador por encima del 6% en un horizonte de dos años.


Desde la otra orilla, el Gobierno Nacional, representado por el ministro de Hacienda, Germán Ávila, manifestó un rechazo tajante a la medida. El jefe de la cartera económica calificó la decisión como "irresponsable" frente a la coyuntura del país, sosteniendo que un encarecimiento del crédito asfixia el crecimiento económico y castiga el consumo privado, el cual ha sido un motor clave para que el equipo técnico del Banco estime un crecimiento del PIB del 2,9% para 2025. Ávila cuestionó la lógica del Banco al afirmar que contraer la economía en medio de una demanda interna dinámica podría, paradójicamente, generar efectos inflacionarios adversos en lugar de mitigarlos.


Para contrarrestar la política restrictiva del Banco de la República, el Ministro anunció medidas de choque por parte del Ejecutivo, destacando la próxima expedición de un decreto que reducirá el precio de la gasolina en $500, con la promesa de ajustes adicionales a la baja. Según Ávila, aprovechar la brecha entre los precios internacionales e internos para abaratar los combustibles es una estrategia "anti-inflacionaria" directa que protege el ingreso de la clase media sin los daños colaterales de las altas tasas. Asimismo, el funcionario advirtió sobre el impacto fiscal de la medida, señalando que el alza en las tasas incrementará sustancialmente el costo financiero de la deuda que debe honrar la Nación.



Pese a las críticas gubernamentales, el gerente Villar insistió en que el enfoque de la Junta trasciende la inmediatez del ciclo político. La prioridad técnica del Emisor es garantizar que en 2027 los precios retomen una senda descendente sostenible. Para el Banco, solo el control estricto de la inflación permitirá preservar el poder adquisitivo de los hogares a largo plazo y, eventualmente, restablecer condiciones de financiamiento más favorables tanto para el sector empresarial como para el propio Gobierno, una vez que la estabilidad de precios esté garantizada.

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