Grupos sanguíneos de neandertales y denisovanos develan su historia



La historia de nuestra especie recuerda a un enorme rompecabezas del cual se hallan, ensamblan y reordenan piezas con los años. La paulatina mejora de las técnicas de datación y análisis lo hace posible.


Un gran salto en el estudio de la evolución humana fue la creación de la paleogenómica, cuyo pionero y fundador es el sueco Svante Pääbo. Esta técnica consiste en extraer y secuenciar el ADN de organismos antiguos a través de sus restos ­–un diente o una falange­–, para averiguar datos sobre la especie, que de otra forma es imposible determinar.


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En 2010, Pääbo publicó el genoma completo de los neandertales, con gran impacto en el campo de la paleoantropología, y desde entonces ha analizado 15 individuos más de esta especie.


Con esta técnica de extracción de ADN, Pääbo y su equipo han descubierto también un nuevo tipo de homínido asiático a través de una única falange ­–el hombre de Denísova o denisovano­­­­– por la cueva donde fue descubierto. Esta ha sido la primera especie de homínido extinta descrita gracias a su genoma.


Aprovechando el trabajo del científico sueco, la paleoantropóloga del Centro Nacional de Investigación Científica francés (CNRS) Silvana Condemi analizó el genoma de cuatro individuos de entre 100.000 y 40.000 años de antigüedad, para determinar su tipo sanguíneo.


Los resultados arrojan datos esperados, pero también algunas sorpresas: durante largo tiempo la comunidad científica estaba segura de que los neandertales serían todos grupo 0, así como los chimpancés son todos tipo A y los gorilas tipo B. Condemi y su equipo confirman que estos homínidos ya poseían todo el rango de variabilidad sanguínea que se encuentra en los humanos modernos.


Un análisis más exhaustivo también ha detectado alelos (partes de un gen) que confirman un origen africano tanto para los neandertales como para los denisovanos, cuestión que era motivo de discusión entre la comunidad científica, según refleja el artículo publicado en PLOS ONE.


“Este trabajo confirma la efectividad de los grupos sanguíneos para estudiar la historia de la humanidad. Hasta ahora esta técnica de análisis había sido considerada obsoleta en favor de otras más modernas, como la reacción en cadena de la polimerasa”, comenta Stéphane Mazières, de la Universidad de Aix-Marsella, y coautor del estudio.


La causa de su extinción


Gracias al estudio de los grupos sanguíneos de estos homínidos, “también hemos propuesto dos posibles causas para la desaparición de los neandertales, hoy motivo de debate” continúa Mazières. Dichas causas son las infecciones de tipo viral, y una reducción drástica del crecimiento demográfico en estas poblaciones debido a la eritroblastosis fetal ­–también llamada enfermedad hemolítica del recién nacido­­–, un trastorno sanguíneo por el cual el sistema inmune de la madre ataca los glóbulos rojos del feto, al no compartir el tipo Rh.


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Especialmente sorprendente es el descubrimiento de un alelo Rh en tres de los neandertales estudiados que no existe en los humanos modernos –con la excepción de un individuo de Papúa Nueva Guinea y un aborigen australiano–. Este hecho sugiere un cruce genético entre Homo Sapiens y neandertal, antes de la migración de los primeros hacia el sudeste asiático.


Por último, este estudio arroja algo de luz sobre la demografía neandertal, lo que confirma que esta especie extinta de homínido tenía una diversidad genética escasa. Asimismo, esto indica que eran susceptibles a enfermedades –como la anteriormente mecionada eritroblastosis fetal– en los casos en los que hubo un cruce entre especies. “Cada vez toma más fuerza la hipótesis de que la poca diversidad genética, sumada al poco éxito reproductivo de la especie, contribuyeron en gran medida a la desaparición de los neandertales”, concluye Mazières. SINC