El circuito de nuestro cerebro donde se encuentra la religiosidad



Utilizando conjuntos de datos de pacientes de neurocirugía y con lesiones cerebrales, unos investigadores han cartografiado las ubicaciones de las lesiones asociadas a cambios radicales y súbitos en las creencias religiosas o espirituales. El resultado apunta a un circuito cerebral específico.}


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Bastantes personas en el mundo se consideran religiosas o con algún tipo de creencias espirituales. Pero la investigación en el campo de la neurociencia de la espiritualidad y la religiosidad ha sido escasa. Muchos de los estudios anteriores se han basado en someter al individuo a un escáner cerebral mientras realiza una tarea para ver qué zonas del cerebro están activas y en consecuencia se iluminan. Sin embargo, bastantes expertos opinan que esos estudios han dado una imagen irregular y a menudo incoherente de la espiritualidad.


Un nuevo estudio, llevado a cabo por el equipo de Michael Ferguson, del BWH (Brigham and Women's Hospital) de Boston en Estados Unidos, ha adoptado un nuevo enfoque para cartografiar la religiosidad y la espiritualidad. Gracias a este nuevo enfoque, los autores del estudio han descubierto que las creencias de ese tipo tienden a manifestarse en un circuito cerebral específico.


Este circuito cerebral se centra en la sustancia gris periacueductal, una región del tronco encefálico que parece intervenir en bastantes funciones, como el condicionamiento del miedo, la modulación del dolor, los comportamientos altruistas y el amor incondicional.


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"Nuestros resultados sugieren que la espiritualidad y la religiosidad están arraigadas en dinámicas neurobiológicas fundamentales y profundamente entretejidas en nuestro tejido neuronal", explica Ferguson. "Nos sorprendió descubrir que este circuito cerebral para la espiritualidad está centrado en una de las estructuras más conservadas evolutivamente del cerebro". NCYT