Le contamos todo sobre la próxima misión a la Luna de Artemis II
- Acta Diurna

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La Luna es mucho más que un vecino brillante en el cielo nocturno; es una cápsula del tiempo de 4.500 millones de años que ha guardado intactos los secretos de la formación de nuestro sistema solar. Tras décadas de espera, la misión Artemis II se prepara para romper el silencio profundo del espacio, enviando por primera vez en el siglo XXI a una tripulación humana a explorar este cuerpo celeste. Este viaje no es solo una visita de cortesía, sino el ensayo general crítico para que nuestra especie logre, en un futuro cercano, poner un pie en Marte.
El equipo encargado de esta histórica hazaña combina experiencia y diversidad: los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, junto a Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense, serán los protagonistas de esta aventura de diez días. Su misión, prevista para despegar en abril de 2026, consistirá en llevar al límite los sistemas de soporte vital de la nave Orión y demostrar que el gigantesco cohete SLS (Sistema de Lanzamiento Espacial) está listo para proteger y mantener a seres humanos en travesías de larga distancia.
La aventura comenzará con un estruendo en el Centro Espacial Kennedy, en Florida. Tras un despegue potente, similar al que realizó la misión no tripulada Artemis I, la nave Orión se deshará de sus propulsores y paneles para quedar libre en el espacio. Antes de saltar hacia lo desconocido, la tripulación rodeará la Tierra dos veces para verificar que cada interruptor y sensor funcione a la perfección. Durante este tiempo, los astronautas realizarán maniobras manuales de precisión y, una vez confirmada la seguridad de la nave, se despojarán de sus pesados trajes de lanzamiento para vivir el resto del viaje de "civil", preparándose para el impulso final que los lanzará hacia la Luna.

El trayecto de ida durará cuatro días y culminará en una vista privilegiada que muy pocos ojos han presenciado: los astronautas viajarán unos 7.400 kilómetros más allá de la cara oculta de la Luna. Desde allí, verán nuestro planeta como una canica azul suspendida a 400.000 kilómetros de distancia, con el relieve lunar en primer plano. Para el regreso, la ingeniería se alía con la física: en lugar de gastar combustible valioso, la nave Orión utilizará la propia gravedad terrestre para "caer" de vuelta a casa en un viaje de retorno de otros cuatro días.
Más allá de la navegación, Artemis II es un laboratorio viviente. Los científicos estudiarán cómo el entorno espacial afecta el sueño, el sistema inmunitario y la agilidad mental de los tripulantes, estableciendo los protocolos que seguirán todos los futuros exploradores del cosmos. Al mismo tiempo, los astronautas serán nuestros ojos y oídos, documentando con imágenes y grabaciones la superficie lunar que nadie ha visto de cerca desde 1972. Con el éxito de esta misión, el camino quedará despejado para Artemis III, la expedición que finalmente devolverá las huellas humanas al polvo de la Luna.



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