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El centro deja en "libertad" a sus votantes de cara a la segunda vuelta



La carrera hacia la Casa de Nariño ha entrado en su fase definitiva y más calculadora. Tras conocerse los resultados de la primera vuelta presidencial, los diversos candidatos de centro y de vertientes independientes que resultaron derrotados han adoptado una postura mayoritaria: no respaldar públicamente a ninguno de los dos finalistas, Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda, dejando en "absoluta libertad" a sus respectivos electorados de cara a la jornada de votación del próximo 21 de junio.


Esta decisión de neutralidad colectiva configura un escenario de alta incertidumbre, contrastando con la velocidad con la que se movieron otras fuerzas tradicionales. Pocas horas después del cierre de las urnas el pasado domingo, la candidata de la derecha uribista, Paloma Valencia —quien ocupó el tercer lugar en la contienda—, anunció sin titubeos su adhesión a la campaña de De La Espriella. Esta determinación recibió de inmediato el beneplácito del expresidente y líder fundador del Centro Democrático, Álvaro Uribe Vélez.



Fisuras en las fórmulas vicepresidenciales


Sin embargo, el endoso de los partidos tradicionales no ha sido monolítico. Uno de los primeros ruidos internos se escuchó en la misma orilla uribista. Juan Daniel Oviedo, quien fuera el compañero de fórmula vicepresidencial de Paloma Valencia, prefirió desmarcarse este miércoles del bloque de apoyo y evitó adherirse a De La Espriella.


Oviedo argumentó que los ciudadanos poseen plena autonomía sobre sus votos y exigió a los dos candidatos en contienda elevar el nivel del debate político: "Hay que centrar la campaña en las propuestas y reclamar más debates abiertos entre los dos finalistas", puntualizó el exdirector del DANE.


El dilema de la centroizquierda


Por los lados de la centroizquierda, los movimientos también evidencian fracturas internas. La exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, quien se posicionó en el quinto lugar tras obtener 225.517 sufragios (equivalentes al 0,95 % del total), rompió su silencio a través de sus redes sociales para ratificar que no emitirá un voto de confianza por ninguna de las dos opciones presidenciales.


A pesar de haber respaldado de manera decidida la aspiración de Gustavo Petro en los periodos electorales de 2018 y 2022, López justificó su distancia con el candidato Iván Cepeda tras denunciar haber recibido constantes "ataques" por parte del sector oficialista actual. "Yo por Abelardo De La Espriella no voy a votar, pero que nadie crea que en automático voy a votar por Iván Cepeda", sentenció.


La postura de la exalcaldesa no fue compartida por su fórmula vicepresidencial, Leonardo Huerta, quien hizo público su respaldo formal a la campaña de Abelardo De La Espriella. Frente a este distanciamiento, López se limitó a señalar que, aunque respeta el camino tomado por Huerta, su familia y su movimiento inscriptor, mantiene su desacuerdo doctrinal, quedando ambos en "libertad y mutua gratitud".


El muro de la neutralidad institucional


La resistencia a tomar partido se extiende a lo largo de todo el espectro independiente. El exministro Mauricio Lizcano, séptimo en la votación del domingo con 53.839 votos (0,22 %), optó por publicar un pronunciamiento en video donde alertó sobre los peligros de la polarización extrema. "No voy ni con el uno ni con el otro", manifestó Lizcano, tras advertir que el país se encuentra "al borde de una guerra civil política". Como alternativa, anunció la creación de la veeduría ciudadana "Colombianismo" para fiscalizar al próximo mandatario.


Por su parte, Sergio Fajardo, consolidado en la cuarta posición con un caudal que superó el millón de votos, se ha negado a realizar alianzas burocráticas. En su lugar, el profesor antioqueño presentó el "Decálogo del millón de votos", una hoja de ruta con diez prioridades programáticas insoslayables para el desarrollo del país, enfatizando que "los votos son de cada ciudadano y ciudadana, y estos son libres".


A este coro de independencia se sumó Sondra Macollins Garvin, quien obtuvo cerca de 19.000 apoyos en la primera vuelta. Macollins criticó la dinámica transaccional de las alianzas de última hora: "Todos hablan mal de todos y luego se unen a repartirse todo. Yo seré coherente, haré control y el partido que tomo es irme al lado de la gente".



Un botín de tres millones de votos


Finalmente, desde el plano de los partidos oficiales, el Nuevo Liberalismo —colectividad de la que forma parte el actual alcalde mayor de Bogotá, Carlos Fernando Galán— expidió una directriz formal en la que se abstiene de otorgar un respaldo institucional a cualquiera de las dos candidaturas. Con ello, dio vía libre a su militancia y cuadros directivos para sufragar según sus convicciones individuales.


Las matemáticas no mienten y las campañas finalistas lo saben perfectamente. La suma de los votantes que optaron por estas terceras vías representa un botín que ronda los tres millones de votos flotantes. Con un electorado altamente volátil y unas maquinarias que no logran asegurar el endoso automático, la conquista de este voto independiente definirá, sin lugar a dudas, al próximo presidente de la República de Colombia este 21 de junio.

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