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Crisis de seguridad en el Atlántico: abril cerró con 104 homicidios



El panorama de seguridad en el departamento del Atlántico ha alcanzado niveles críticos. Según el más reciente informe del Sistema Civil de Alertas Tempranas, el mes de abril de 2026 finalizó con un saldo de 104 muertes violentas, cifra que supera las proyecciones iniciales de otras fuentes que situaban el número en 94 casos.


Este balance eleva el acumulado del primer cuatrimestre del año a 394 homicidios, reflejando una escalada alarmante frente a los 278 registros del mismo periodo en 2025. Este aumento neto de 116 víctimas es equivalente a un incremento del 41% y pone en evidencia una crisis estructural de orden público que las autoridades no han logrado contener.



El Área Metropolitana: el epicentro del conflicto


La violencia se ha concentrado en el AM de Barranquilla, donde ocurrieron 85 de los 104 asesinatos del mes. La distribución por municipios refleja la magnitud del desafío:


Barranquilla: 54 casos.

Soledad: 15 casos.

Malambo: 10 casos.

Galapa: 5 casos.

Puerto Colombia: 1 caso.


Fuera del área metropolitana, la preocupación se traslada a municipios como Sabanalarga (8) y Sabanagrande (5), y un total de 19 muertes violentas en el resto del departamento.


Sicariato y el rostro humano de la tragedia


El informe revela que el sicariato es la herramienta principal del crimen organizado, siendo el método empleado en 82 de los 104 casos. No obstante, más allá de la frialdad de los números, el impacto en la población civil es devastador:


Abril fue un mes trágico para los menores de edad con 10 víctimas mortales. Entre ellas, destaca el caso de Danilo Andrés Ramírez Barrios, Rey Momo Infantil del Suroriente en 2024. Su asesinato en el barrio Rebolo, derivado de una disputa por una deuda menor, ha conmocionado a los gestores culturales de la región.


La cifra de mujeres asesinadas en el departamento ya asciende a 31 en lo que va del año, con 9 casos solo en el último mes, localizados en sectores como Simón Bolívar y Carrizal, y poblaciones como Polonuevo y Baranoa.


Causas: rentas criminales y control territorial


Los analistas del Sistema de Alertas Tempranas asocian este desangre a una lucha multicausal. El control del microtráfico, la extorsión y el despojo de tierras son los motores que impulsan los enfrentamientos.



En sectores críticos como El Ferry y Rebolo, el conflicto ha trascendido el homicidio para convertirse en un problema de desplazamiento forzado intraurbano. Familias enteras se han visto obligadas a abandonar sus hogares ante enfrentamientos entre bandas que rememoran los periodos más oscuros de la violencia criminal en la ciudad. Asimismo, en la Localidad Metropolitana se advierte la incursión de nuevos actores armados que buscan redistribuir el control de territorios estratégicos.


Ante este escenario, la sociedad civil y los organismos de alerta han emitido un llamado de urgencia al Gobierno Nacional y a las administraciones locales. La exigencia es clara: desarticular las estructuras de mando criminal y pasar de la reacción a la prevención efectiva, con el fin de que las estadísticas del próximo trimestre den paso a una convivencia pacífica en las comunidades más golpeadas.

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