Corte al rol presidencial



Precisiones a la anterior columna; que al parecer -excepto quienes siempre me envían una nota de receptividad- por un notado silencio observado, pareció más bien un sermón religioso, político y ciudadano que una simple opinión pública.


Y en cuanto a la ocupación y la distracción del jefe de Estado en la Seguridad Nacional, traigo a colación este trino angustioso del @AlcaldePumarejo: "Frente al hurto que nos roba la tranquilidad, TODOS estamos fallando. Es hora de que TODOS cambiemos la estrategia".


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¡Ahora! Si el mando del orden público fuese únicamente responsabilidad del resorte de diligentes jueces regionales, hoy Pumarejo en su ocupación ejecutiva estaría solo "quemando sus neuronas" en estrategias y ofreciéndoles a los que delinquen, una oferta integral de oportunidades sociales económicas mixtas público-privado.


Mientras que hoy debe de estar en un Mando Central de la Policía, viendo los videos solo para visualizar a los delincuentes que amenazan, roban y matan a la ciudadanía y, él sin poder mostrar resultados que le den la tranquilidad y la confianza al transeúnte.


Es por eso que la propuesta de reducir el rol del Presidente de la República en mi anterior artículo, NO es para nada descabellada, solo si algún humilde constitucionalista logra organizar mi idea y, mínimo, presentarlo como un simple estudio académico. ¡Por ahora!


Además les voy a resaltar unos puntos de beneficios tanto nacional y otros regionales que traerían consigo mismo el recorte de mando del poder ejecutivo centralista de hoy.


Beneficio nacional: Si el mando estuviera en manos exclusivamente del poder judicial, el desgaste intelectual y económico en estrategias para las campañas de elección, serían reducidos sustancialmente; es decir, una promesa presidencial menos, un engaño electoral menos.


Seguidamente, la Seguridad Nacional sustraída a este cargo, la incidencia a favor del convencionismo a través del discurso fatalista sería de menor beneficio, porque si algún día decidieran que los miembros de la Fuerza Pública participaran en la democracia con libertad y objetividad, NO tendrían al presidente como su jefe superior en mando.


Y en sí, NO utilizarían el caballito de batalla electoral del caudillismo populista de quienes juran tener una levitación salvífica especial de campaña sobre las demás estrategias sobre seguridad que presentan otros competidores candidatos.


Y en el plano regional. De los 32 departamentos actuales -que hoy son un mar de desiguales sociales, injusticias e impunidades- por sustracción de materia, podrían ser reducidos a un número menor en cada Región; por ejemplo, en total 12.


Y cuando digo sustracción de materia, es que la ciudadanía como pueblo es el constituyente primario, y por medio de las herramientas democráticas constitucionales, plebiscito o referendo, podría adherirse a otra Región colindante de justicia, según les convenga. ¿En la Costa, prueba piloto?


Reitero, sustracción de materia, es cuando los hechos de corrupción judicial comprueben que sus jueces autónomos siguen vendiendo su ética por un "plato de lentejas" al mejor postor del interés criminal. Como hoy ocurre en TODO el territorio nacional, día tras día, año tras año.


Pero será un exabrupto jurídico lo que estoy insinuando para aquellas curtidas magistraturas intelectuales custodios ellos del conocimiento constitucional colombiano actual. ¡Eso lo sé! ¡Pero contrariándolos persistiré! Vean en: 2 Timoteo 4:2.


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Sé también, primeramente, que será una propuesta inviable para los mandos del viciado poder centralista, que cuando oyen hablar de "un regionalismo-separatista", con elocuencia constitucional desestiman y deslegitimizan, cuál idea provenga fuera de su concilio-convenio.


Así que guárdenlos y pónganlos por obra, porque ésta será su sabiduría y su inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dirán: Ciertamente esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente. Deuteronomio 4:16.