¡Cobarde!



Marzo, mes en el cual se realiza el homenaje internacional a la mujer, ha iniciado con las peores noticias en ese sentido en la Costa.


En primer lugar, en las redes sociales circula un video en el que un conocido locutor de radio agrede salvajemente a su pareja sentimental sin mayores contemplaciones y en plena vía pública de Soledad, Atlántico. Así mismo, se conoce del horripilante asesinato de una adolescente de 17 años de origen venezolano, con un embarazo de 3 meses, en el vecino corregimiento de Palermo, Magdalena, a manos de su expareja que ya la había agredido en varias oportunidades e, incluso, tenía una orden de alejamiento de las autoridades. Por si fuera poco, un hombre de 37 años es detenido acusado de abusar sexualmente de sus 3 sobrinas de 8,9 y 10 años en el sector rural de Montería, Córdoba.


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El confinamiento por la pandemia haa agravado la situación de la mujer porque ha hecho que éstas vuelvan a permanecer en sus hogares. De hecho, la Cepal registra durante la pandemia un retroceso de más de una década en la participación laboral de las mujeres, quienes por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares salieron de sus empleos y no retomaron la búsqueda de los mismos. De tal suerte, que el hogar se ratificó como el escenario propicio de los diferentes tipos de violencia contra las mujeres.


Es así como ya en los primeros meses de la cuarentena el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses emitió una alerta temprana en la que estableció que hasta ese momento se habían registrado 15.486 casos en los que las mujeres estaban en riesgo de ser víctimas de feminicidio. La misma entidad ha advertido que las mujeres más violentadas son las adultas entre 29 y 59 años, sobre quienes se reportó un aumento del 94% en las agresiones registradas en todo el país. A ellas les siguen las de la tercera edad, de más de 60 años, sobre quienes la violencia repuntó en un 88% y las adolescentes, entre los 12 y los 17 años, que denunciaron un 86% en mayor número de agresiones.

Tan es así, que en el primer mes de la cuarentena el Observatorio de la Mujer de la Vicepresidencia de la República había reportado que la línea 155, que atiende denuncias de violencia de género, recibió casi 3 veces el número de llamadas que en el mismo periodo del año anterior. Otro dato: el Centro Nacional de Memoria Histórica acaba de revelar que hasta la fecha 51.919 mujeres han sido víctimas del conflicto armado en Colombia.


Creemos que los tecnicismos no han dejado penetrar claramente el mensaje en la población de no ejercer violencia física, mental, económica sexual, cibernética, etc. contra las niñas y mujeres. Son esas innovadoras calificaciones del fenómeno las que han impedido comprenderlo cabalmente. Feminicidio, Violencia de Género, Violencia Cruzada, Maltrato de pareja, abuso sexual, Violencia intrafamiliar, etc. son términos difíciles de asimilar por el grueso de los habitantes en donde ocurre la mayoría de estos episodios.


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Hay una palabra que desde cuando éramos muy jóvenes definía a quien asume la repudiable conducta de maltratar a una niña o a una mujer. Esa es cobarde. Este calificativo que, seguramente está en el inconsciente de todos nosotros, era lo más vergonzoso que podía soportar un niño, joven o adulto. Hay que reivindicarlo ahora con toda su fuerza de sanción social en campañas eficaces de promoción o publicidad, por medios y redes, a fin de evitar que el maltratador inicie o continúe la agresión.


@vherreram