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Científicos crean riñones "universales" mediante ingeniería enzimática



El sistema de trasplantes de órganos está a punto de experimentar una transformación radical. Un equipo multidisciplinar de científicos canadienses de la Universidad de Columbia Británica ha demostrado la viabilidad de convertir riñones de tipo A en órganos de tipo O (universales) mediante el uso de enzimas especializadas. Este avance, fue publicado en la revista Nature, promete resolver uno de los desafíos más persistentes de la medicina moderna: la incompatibilidad inmunológica entre donante y receptor de órganos humanos reduciendo  las barreras de compatibilidad y reducir drásticamente las listas de espera.


Históricamente, la compatibilidad del grupo sanguíneo (ABO) ha sido un factor limitante crítico. Los pacientes con sangre tipo O —que representan más de la mitad de las personas en lista de espera— solo pueden recibir órganos de su mismo grupo. Si se trasplanta un órgano incompatible, los anticuerpos del receptor detectan los azúcares (antígenos) que recubren los vasos sanguíneos del injerto, desencadenando un rechazo hiperagudo que puede destruir el órgano en cuestión de minutos.



Para superar esto, la ciencia ha recurrido tradicionalmente a tratamientos inmunosupresores agresivos y técnicas de eliminación de anticuerpos que suelen ser costosas y no siempre exitosas. Sin embargo, el nuevo enfoque no busca modificar al paciente, sino "limpiar" el órgano antes de su implantación.


Ingeniería enzimática y perfusión ex vivo


El equipo liderado por el Dr. Stephen Withers y el Dr. Jayachandran Kizhakkedathu, de la Universidad de Columbia Británica (UBC), utilizó un "cóctel" de enzimas derivadas de bacterias intestinales. Estas enzimas actúan como "tijeras moleculares" que cortan específicamente los antígenos A de la superficie del endotelio vascular del riñón.


La clave del éxito reside en la técnica de Perfusión Normotérmica Ex Vivo (EVNP). Este procedimiento permite mantener el riñón fuera del cuerpo a una temperatura fisiológica, circulando a través de él una solución oxigenada y enriquecida con las enzimas. Según el estudio, este proceso permitió eliminar más del 90% de los antígenos de tipo A en solo unas pocas horas, transformando eficazmente la identidad inmunológica del órgano.


Pruebas de concepto en modelos humanos


Para validar la seguridad del método, los investigadores realizaron una prueba sin precedentes: trasplantaron un riñón tratado enzimáticamente en un modelo de muerte cerebral humana. Durante el periodo de observación, el órgano no mostró signos de rechazo hiperagudo y mantuvo una función circulatoria estable.


Aunque se observó una ligera reaparición de algunos marcadores sanguíneos al tercer día, la reacción inmunitaria fue significativamente menor que en un trasplante incompatible convencional. "Es la primera vez que observamos este proceso en un modelo humano, lo que nos proporciona información invaluable para optimizar el protocolo", señaló el Dr. Withers.


Impacto en la salud pública


La empresa Avivo Biomedical, que lidera el desarrollo comercial de esta tecnología, busca que este procedimiento se convierta en un estándar de cuidado. Las implicaciones son profundas:


  • Reducción de la mortalidad: Miles de órganos que hoy se descartan por incompatibilidad podrían ser utilizados.


  • Equidad en el acceso: Beneficiaría especialmente a los pacientes tipo O, quienes suelen esperar el doble de tiempo por un trasplante.


  • Logística hospitalaria: Permitiría que los órganos de donantes fallecidos se conviertan en universales "a demanda", agilizando las cirugías de emergencia.



Hacia los ensayos clínicos


A pesar del entusiasmo, la comunidad científica mantiene la cautela. El siguiente paso será determinar la durabilidad de esta "conversión" y asegurar que los antígenos no se regeneren de forma que provoquen rechazos tardíos.


«Este es el resultado de más de una década de investigación básica aplicada finalmente a la cama del paciente», concluye el Dr. Withers. De consolidarse estos resultados en ensayos clínicos, la medicina habrá logrado uno de sus objetivos más ambiciosos: convertir la donación de órganos en un recurso verdaderamente universal.

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