¿Cómo afectará el conflicto Rusia-Ucrania el agro colombiano?



La incursión de fuerzas militares rusas en el territorio de Ucrania marca el comienzo de un conflicto que no solo puede desestabilizar el orden internacional surgido a partir de la posguerra, sino que también puede traer consigo consecuencias importantes en el ámbito económico.


Pues bien, ante dicho escenario, el grupo de investigaciones económicas de Bancolombia, afirmó que, en lo que concierne al comercio internacional de Colombia, las rupturas comerciales que puedan existir con Rusia ante las sanciones que puedan proponer y ejercer nuestros principales socios (EE.UU. y Europa), afectaría la comercialización de ciertos productos relacionados con la industria agropecuaria como los cárnicos y los abonos.


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Así, desde el punto de vista de las importaciones, del total de los abonos comprados desde el exterior, una quinta parte proviene de Rusia, por lo que el conflicto podría obligar a los productores locales a buscar un proveedor sustituto por hasta 20% de los fertilizantes que son importados en la actualidad.


Estos podrían venir de los otros principales proveedores: EE.UU., Trinidad y Tobago, Canadá y China. De los demás bienes, Rusia no es representativo para el abastecimiento local. Ahora, desde la perspectiva de las ventas externas (exportaciones), Rusia juega un rol clave en la venta de carnes y productos lácteos.


Frente a la carne, 55% de las exportaciones de carne de bovinos y congelada es hacia Rusia. Asimismo, este país representa 74% de las ventas de mantequilla al exterior y 37% de las de leche y nata. Estos dos sectores serían los más afectados por las repercusiones comerciales que lleguen a implementarse por parte de los socios principales de Colombia, de acuerdo con el análisis de la entidad financiera.


Por el lado de Ucrania no habría un efecto directo de magnitud considerable sobre el sector externo de Colombia, ya que el abastecimiento de bienes entre estos países es casi nulo.


No obstante, el ascenso reciente del precio de las materias primas favorecería el valor percibido de las ventas al exterior de la canasta tradicional colombiana (petróleo, carbón y café) y no tradicional por el lado del oro. Con esto, las exportaciones podrían favorecerse aún más y seguir en máximos de los últimos seis años.


“En relación con las importaciones, este nuevo estrés sobre las cadenas de suministro y el fuerte incremento del precio de los combustibles, sumado a la volatilidad de la TRM, podrían también incrementar el valor CIF de las compras al exterior y presionar de nuevo al alza el costo de los fletes y seguros”, puntualizó el análisis de Bancolombia.


Así, como efecto neto, el impacto sobre las exportaciones sería mayor al de las importaciones, lo que permitiría un menor desbalance comercial. A pesar de esto, el sector agropecuario se verá fuertemente afectado por las sanciones que se impondrían a Rusia.


La exposición frente materias primas agropecuarias


Los dos rubros más relevantes, analizando la situación desde las exportaciones, son el trigo y los fertilizantes. Atinente a estos puntos, Ucrania, Rusia y Bielorrusia (incluido en el análisis por su ubicación) suman 1,6% y 31% de las importaciones de estos dos segmentos, respectivamente.


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El principal impacto estará en la necesidad de buscar aumentar compras a Estados Unidos y Canadá para estas materias primas, o proveedores en otros países, con mayores costos por el alza en los mercados.


Sin embargo, dentro de los abonos y fertilizantes, la mayor preocupación se encuentra en la urea, una de las principales fuentes de nitrógeno, cuyo precio internacional se correlaciona con el precio del gas natural, y es conocida la relevancia de Rusia en esta actividad extractiva de este energético.


Además, a nivel mundial, la urea, una de las principales fuentes de nitrógeno, es utilizada principalmente en la producción de arroz, maíz, trigo, caña de azúcar, papa, pasturas, frutales y hortalizas, por lo que es de esperar que ante un aumento en los costos de producción de estos cultivos en nuestro país, en alguna medida se reflejen en los precios al consumidor final.


Lo anterior sería debido a la transmisión del precio a través de la cadena o por menor oferta vía menor interés de siembras (cultivos de ciclo corto, especialmente).


Aumento inevitable en el precio local


Como consecuencia de un posible aumento en los productos que pertenecen al índice de precios de alimentos de la FAO, dentro de los que se encuentran , los aceites vegetales, el azúcar y los granos (maíz amarillo y soya) y que son los más relevantes de cara a la producción e importaciones en Colombia, un aumento en las cotizaciones internacionales daría como resultado un mayor precio local, independientemente de que la materia prima se importe o sea producida al interior de Colombia.


Para los productores, esto significaría una mejoría en margen, pero para la industria alimenticia y el comercio al por menor, se vería un aumento de costo de inventarios y, posiblemente, un impacto en ventas en volumen.


Adicionalmente, aunque no son las materias primas más relevantes para Colombia, los precios de la avena, el centeno y la cebada tienen el inminente riesgo de subir de manera importante, dado que Rusia representa el 18%, 17% y 13% de la producción global, respectivamente.


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Posibles impactos en otros sectores


En línea con el estudio de la entidad, además del rubro agropecuario, Colombia tendrá repercusiones derivadas de los altos precios de la energía y el petróleo, consecuencia de la volatilidad y comportamiento de los mercados internacionales.


Ejemplo de estas repercusiones es que para 2021, el déficit del Fondo de Estabilización de Precios del Combustible (Fepc) alcanzaría estaría cercano a los $11 billones, cifra mucho mayor a los $7,7 billones que recibiría el Gobierno por dividendos de Ecopetrol, según el Marco Fiscal de Mediano Plazo. COLPRENSA