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BanRepública: subida de la tasa de interés para salvar la credibilidad



La última reunión de la Junta Directiva del Banco de la República dejó un mensaje contundente: la lucha contra la inflación no ha terminado y el margen de maniobra se ha estrechado. En una decisión dividida que subraya las tensiones actuales de la economía colombiana, el emisor optó por elevar la tasa de interés en 100 puntos básicos, situándola en un 10,25%.


Esta medida, aunque drástica, fue defendida por la mayoría de la Junta como un paso indispensable. Según las minutas del encuentro, el objetivo es evitar un "desanclaje" de las expectativas de precios y, sobre todo, proteger la credibilidad de la institución. No fue una decisión unánime: el debate interno reflejó tres visiones distintas sobre cómo navegar un panorama donde la inflación se resiste a bajar y el consumo interno muestra una fuerza inesperada.



El fantasma de la inflación y el peso del salario


A pesar de que la inflación cerró el 2025 en un 5,10% —apenas un suspiro por debajo del año anterior—, la preocupación real radica en la inflación básica, que se mantiene estancada por encima del 5%. Para el grupo mayoritario de la Junta, las señales de alerta se encendieron en el segundo semestre del año pasado, cuando las proyecciones de los analistas para 2026 y 2027 empezaron a subir peligrosamente.


A este escenario se suma un factor de presión política y social: el incremento del salario mínimo para 2026, fijado por encima del 23%. Para los directores, este aumento "agravó la situación" al disparar las expectativas inflacionarias y amenazar con profundizar desequilibrios fiscales y externos. En este contexto, el alza de tasas no se ve como un evento aislado, sino como el posible inicio de un ciclo de endurecimiento monetario.


Un crecimiento que pasa factura


La economía colombiana no está detenida; de hecho, el equipo técnico estima que creció un 2,9% en 2025. Sin embargo, este dinamismo tiene un reverso preocupante: se apoya en una demanda interna tan fuerte que ha ensanchado el déficit de cuenta corriente al 2,4% del PIB. En términos sencillos, el país está importando más de lo que exporta, especialmente ante una menor participación del sector minero-energético.


Voces disidentes: ¿Choques de oferta o cambio de modelo?


No todos en la Junta ven el panorama con el mismo lente. Dos de sus miembros abogaron por una reducción de 50 puntos básicos, argumentando que la inflación actual responde a factores externos y choques en el precio de los alimentos sobre los que el Banco tiene poco control. Para ellos, castigar el consumo con tasas altas podría asfixiar el crecimiento económico justo cuando los precios de los combustibles empiezan a dar un respiro.



Por otro lado, una tercera postura propuso mantener la tasa inalterada. Esta visión, más optimista sobre los cambios estructurales del país, destaca hitos como la creación de empleo formal y la diversificación de las exportaciones. Desde este ángulo, el aumento del salario mínimo no tiene por qué ser inflacionario si las empresas logran ser más competitivas y reorganizan sus márgenes.


El pulso por la estabilidad


Al final, la mayoría se impuso con una premisa clara: es preferible una medicina amarga hoy que una crisis de confianza mañana. Las minutas son enfáticas al señalar que, aunque el aumento de la tasa den interés es "exigente", es la única vía para cumplir el mandato constitucional de preservar la estabilidad de precios.

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