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Banco de la República anuncia nuevas subidas de la tasa de interés



El panorama económico de Colombia enfrenta un punto de inflexión. Durante la instalación del Congreso de Tesorería organizado por Asobancaria, Leonardo Villar Gómez, gerente general del Banco de la República, lanzó una advertencia clara: para que la inflación ceda terreno, no se descartan nuevos incrementos en las tasas de interés.


Esta declaración llega tras la reciente decisión de la Junta Directiva de elevar la tasa de política monetaria en 100 puntos básicos, ubicándola en un 10,25%, un movimiento que tomó por sorpresa al mercado.


Villar fue enfático en explicar que las decisiones del Banco, aunque "dolorosas" y a menudo impopulares, son una obligación legal. El mandato del Banco de la República es preservar el poder adquisitivo de la moneda; es decir, evitar que el dinero de los ciudadanos pierda valor frente al aumento de precios.



"A todos nos habría encantado poder bajar las tasas de interés... pero en las condiciones actuales eso no habría sido consistente con el mandato de mantener el poder adquisitivo", explicó el gerente, subrayando que incluso el equipo técnico del Banco respalda esta postura técnica frente a la presión política.


¿Por qué se estancó la caída de la inflación en 2025?


Para entender por qué las tasas siguen subiendo, Villar desglosó los tres factores críticos que frenaron el proceso de "desinflación" (la reducción del ritmo de subida de precios) durante el año pasado:


  • Inestabilidad Fiscal: El gerente señaló que la suspensión de la Regla Fiscal a mediados de 2025 generó incertidumbre. Cuando el Estado gasta por encima de sus límites, se genera una presión al alza en los precios y una pérdida de confianza en los mercados.


  • Exceso de Demanda Interna: El consumo de los colombianos creció a un ritmo mucho más agresivo de lo previsto. Si la gente compra más de lo que la economía puede producir, los precios inevitablemente suben.


  • Costos Laborales: El incremento del 11% en los costos de contratación de trabajadores con salario mínimo en 2025 presionó los costos de producción de las empresas, que terminan trasladando esos aumentos al consumidor final.


La hoja de ruta del Banco de la República parece clara: la prioridad absoluta es enfriar la economía para que el costo de vida baje. Mientras las expectativas de inflación no se alineen con la meta del Banco, el costo del crédito (tarjetas, préstamos y vivienda) se mantendrá elevado o incluso podría subir más.



La "Tormenta Perfecta" para los exportadores


Uno de los puntos más agudos del discurso de Villar fue el análisis sobre el salario mínimo y la competitividad. El gerente explicó una fórmula matemática preocupante para sectores como el de las flores o los call centers:


Aumento del salario mínimo: 23,2%.

Revaluación del peso (moneda más fuerte): 12%.

Resultado: El costo del salario en dólares aumentó un 38%.


Este fenómeno encarece los productos colombianos en el exterior. "Esto tendrá impactos importantes sobre la capacidad de competir de sectores intensivos en mano de obra", advirtió Villar, señalando que las empresas nacionales también quedan en desventaja frente a las importaciones baratas.


Debido a ello, el sector exportador se encuentra en una situación crítica cuando coinciden el alza de salarios y la apreciación del peso. Como bien explicó Villar, si los costos internos (salarios) suben drásticamente mientras el dólar baja, los productos colombianos —como las flores, el café o los servicios de call centers— se vuelven mucho más caros para los compradores extranjeros. Esto resta competitividad internacional, pues un cliente en el exterior preferirá comprar a otros países cuyos costos de producción no hayan subido un 38% en dólares, poniendo en riesgo miles de empleos en sectores que dependen exclusivamente de las ventas externas.


En contraste, el sector importador vive una realidad opuesta, pero que también presiona a la industria nacional. Un peso fuerte (revaluado) hace que traer mercancías del exterior, como tecnología, vehículos o ropa, sea más barato en términos locales. Si bien esto ayuda a que la inflación de productos importados baje, genera una competencia feroz para los productores colombianos, quienes deben enfrentar costos laborales más altos mientras compiten contra productos extranjeros que entran al país a precios muy reducidos, asfixiando el margen de ganancia de la industria local.




¿Cómo una tasa de interés alta ayuda a frenar la inflación ?


Cuando el Banco de la República sube las tasas de interés, lo que está haciendo es encarecer el precio del dinero. Al ser más costoso pedir un préstamo bancario o usar la tarjeta de crédito, las personas y las empresas tienden a reducir sus gastos y posponer inversiones. Este enfriamiento del consumo directo provoca que la demanda de bienes y servicios disminuya; al haber menos compradores dispuestos a pagar precios altos, los comerciantes se ven obligados a moderar sus incrementos de precios para poder vender, lo que eventualmente estabiliza la inflación.


Por otro lado, las tasas altas incentivan el ahorro sobre el gasto. Al ofrecer mejores rendimientos en productos como los CDTs, los ciudadanos prefieren dejar su dinero en el banco en lugar de ponerlo a circular en la economía. Esta reducción en la cantidad de dinero que fluye en las calles ayuda a que la moneda recupere su valor relativo. Es un mecanismo de "freno de mano" que, aunque desacelera el crecimiento económico a corto plazo, es vital para evitar que el costo de vida se salga de control y destruya el poder adquisitivo de los hogares.

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