Aumento histórico y polémico del salario mínimo en Colombia
- Acta Diurna

- hace 2 días
- 2 Min. de lectura

En una decisión que ha sacudido el panorama económico del país, el presidente Gustavo Petro anunció oficialmente el incremento del salario mínimo para el año 2026. Tras el fracaso de las negociaciones en la Mesa de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, el mandatario fijó la cifra mediante decreto, estableciendo un aumento sin precedentes en la historia reciente de Colombia.
A partir del 1 de enero de 2026, el ingreso mínimo de los trabajadores colombianos alcanzará los $2.000.000, sumando el salario básico y el auxilio de transporte. El ajuste representa un incremento global del 23,7% (algunas fuentes precisan un 23,78%), una cifra que triplica las proyecciones iniciales basadas en la inflación, que se estima cerrará el 2025 cerca del 5%.
El desglose del nuevo salario queda de la siguiente manera:
Salario básico: $1.746.882 (un aumento del 22,7% frente a los $1.423.500 de 2025).
Auxilio de transporte: $253.118 (un incremento del 24,5%).
El concepto de "Salario Mínimo Vital"
Durante su alocución presidencial el pasado 29 de diciembre, el presidente Petro defendió la medida bajo la tesis del "salario mínimo vital". Basándose en recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el Gobierno argumenta que el salario no debe ser solo un cálculo estadístico de inflación y productividad, sino un monto que garantice una vida digna, cubriendo alimentación, educación, salud y recreación para el trabajador y su núcleo familiar.
Petro aseguró que este incremento no disparará el desempleo. Por el contrario, afirmó que "entre más sube el salario mínimo, el desempleo baja", y sostuvo que el aumento del poder adquisitivo dinamizará la "economía popular" al incrementar las ventas en tiendas de barrio y pequeños negocios.
Preocupación en gremios y expertos
La decisión ha generado una ola de críticas por parte de los sectores empresariales. Bruce Mac Master, presidente de la ANDI, calificó la medida como un riesgo para la estabilidad económica, advirtiendo sobre posibles presiones inflacionarias y un impacto negativo en las finanzas públicas. Por su parte, Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco, tildó el aumento de "irresponsable" y vaticinó que podría profundizar la informalidad laboral en el país.
Efecto dominó: vivienda y multas
El impacto del decreto va más allá del cheque mensual de los trabajadores. Expertos advierten que el incremento del 23% tendrá efectos automáticos en otros sectores:
Vivienda de Interés Social (VIS): Al estar indexados al salario mínimo, los topes de las viviendas VIS se dispararán. Una vivienda de 150 salarios mínimos pasaría de costar $213 millones a aproximadamente $262 millones, lo que podría dejar a muchos beneficiarios sin capacidad de cierre financiero.
Servicios y multas: Diversos trámites, tarifas de servicios y administraciones de propiedad horizontal que se rigen por el salario mínimo verán un ajuste similar.
Mientras las centrales obreras celebran lo que consideran un acto de justicia social, el mercado financiero ha reaccionado con cautela. La tasa de los títulos de deuda pública (TES) ya mostró presiones al alza ante el temor de que este incremento obligue al Banco de la República a frenar la reducción de las tasas de interés para contener una posible nueva espiral inflacionaria en 2026.







Comentarios