Arranca la era de las 42 horas semanales de trabajo en Colombia
- Acta Diurna

- 15 jul
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Hoy marca un hito definitivo para el mercado laboral en Colombia. Entra en vigor el último y más exigente tramo de la Ley 2101 de 2021, la cual estableció una transición gradual para reducir la jornada máxima de trabajo de 48 a 42 horas semanales sin afectar los salarios de los trabajadores.
Aunque el propósito de la medida apunta directamente a mitigar el agotamiento laboral y devolver tiempo de calidad a las familias, el panorama para el tejido empresarial es retador. El aumento de los costos operativos y el temor a una caída en la rentabilidad configuran la otra cara de una moneda sumamente dividida.
La ruta de la flexibilización laboral
La transición que se consolida hoy no ocurrió de la noche a la mañana. El cambio comenzó hace tres años, restando horas progresivamente a la semana laboral de casi diez millones de trabajadores formales en el país. El camino inició en julio de 2023 bajando a 47 horas, continuó en 2024 a 46 horas, experimentó un ajuste mayor en 2025 al bajar a 44 horas, y llega hoy a su meta definitiva de 42 horas semanales.
Bienestar versus rentabilidad
Un estudio reciente de la Federación Colombiana de Gestión Humana (Acrip), realizado entre 166 organizaciones de diversos tamaños y sectores, desvela una profunda contradicción en la percepción de los empleadores:
90% de las empresas reconoce que la reducción de horas mejora notablemente el balance entre la vida personal y laboral del empleado.
68% de las organizaciones teme que la medida disminuya directamente su rentabilidad económica.
Este choque se explica a través de las matemáticas básicas de la norma. Al reducir las horas trabajadas pero mantener exactamente el mismo salario mensual, el valor de la hora ordinaria se incrementa de forma automática entre un 4,6% y 6 un 6%. Esto impacta de inmediato en el costo de los recargos nocturnos, las horas extras y el trabajo en días dominicales o festivos, presionando las finanzas de las empresas.
¿Cómo se están adaptando las empresas colombianas?
El reporte de Acrip evidencia que el sector productivo ha tenido que rediseñar por completo sus esquemas de operación. Para cumplir con la ley sin detener sus actividades, las compañías recurrieron a tres estrategias principales:
Reprogramación de turnos (51,2%): El cambio de horarios para cubrir las horas restantes sin incurrir en horas extras.
Transformación cultural (48,2%): Procesos internos para optimizar las horas disponibles y evitar tiempos muertos.
Reestructuración organizacional (30,1%): Ajustes profundos en las plantillas y responsabilidades de los equipos.
Gracias a estas reorganizaciones, el mercado laboral se ha redistribuido de una forma particular. En la actualidad, el 52% de las empresas colombianas opera en una jornada de cinco días a la semana, mientras que el 44% aún conserva el esquema tradicional de seis días. Solo un exclusivo 4% se ha arriesgado a implementar la jornada de cuatro días semanales.
Además, la flexibilidad se está convirtiendo en la norma: el 55,4% de las empresas ya cuenta con horarios flexibles de ingreso y salida, amortiguando la rigidez del reloj de oficina.
El dilema de la productividad y las MiPymes
Los defensores de la reforma suelen argumentar que trabajar menos horas incrementa la eficiencia. De hecho, estadísticas del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) señalan que la productividad por hora en el país aumentó de un 0,76% en 2023 a un notable 3,43% en 2024, un fenómeno estrechamente vinculado a la reducción de horas presenciales.
Sin embargo, los analistas advierten que este éxito no es uniforme. El experto en derecho laboral Charles Chapman señala que el incremento del costo laboral por hora golpea con especial dureza a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPymes). Al operar con márgenes de ganancia muy estrechos y carecer de la tecnología para automatizar procesos rápidamente, muchas de estas pequeñas unidades productivas se encuentran en una encrucijada para sostener sus operaciones diarias.
Por otro lado, la flexibilización laboral parece traer un beneficio colateral inesperado: la retención de talento. El estudio de Acrip demostró que en las empresas con jornadas distribuidas en cinco días, la rotación de personal se ubica en un 15,9%, en comparación con el 17,1% observado en aquellas organizaciones que retienen a su personal durante seis días a la semana.
El triple "choque" para las MiPymes
Para las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPymes)—que representan más del 90% del tejido empresarial del país—esta reducción no es un hecho aislado. La Asociación Colombiana de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ACOPI) y gremios como FENALCO advierten que la entrada en vigor de las 42 horas se cruza con otros cambios legislativos recientes, generando lo que denominan un "triple choque" de costos laborales:
Aumento del valor de la hora ordinaria
El recargo por laborar domingos y festivos sube este año del 80% al 90% (en camino al 100% fijado para 2027) y la jornada nocturna ahora arranca a las 7:00 p. m. (antes a las 9:00 p. m.), acumulando un recargo del 35% en esas dos horas adicionales de la noche.
Menos días hábiles: La reciente adición del festivo de la Virgen de Chiquinquirá (conmemorado el lunes 13 de julio) reduce los días hábiles disponibles, obligando a pagar más recargos festivos a los negocios que no pueden detener su operación.
Sectores más golpeados y sus estrategias de mitigación
Los negocios de servicio continuo y atención directa al público (como comercio, restaurantes, hoteles, panaderías, transporte y seguridad privada) tienen márgenes de maniobra muy estrechos. No pueden simplemente cerrar sus puertas dos horas antes.
Según encuestas de gremios comerciales, las MiPymes están respondiendo con tres medidas:
Automatización de procesos (25%): Inversión en tecnología (como software de facturación, terminales de autoservicio o herramientas de gestión de turnos) para suplir la falta de mano de obra en ciertos horarios.
Traslado de costos al consumidor (23%): Trasladar parte del mayor costo operativo al precio final de sus productos o servicios para sostener el margen de ganancia.
Reducción de personal o congelamiento de vacantes (22%): Disminución de nóminas o suspensión de nuevas contrataciones, lo que podría empujar a ciertos sectores hacia la informalidad para mantenerse a flote.
¿Dónde queda Colombia en el mapa laboral de América Latina?
Con la reducción obligatoria a 42 horas, Colombia se consolida en el bloque de países con la jornada laboral más corta de la región, marcando distancia de los esquemas tradicionales de 48 horas semanales.
País | Jornada Máxima Legal (Horas/Semana) | Estado / Tendencia |
Ecuador | 40 | Vigente (pionero en la región) |
Venezuela | 40 | Vigente |
Chile | 44 | En transición gradual hacia las 40 horas (meta 2028) |
Colombia | 42 | Vigente desde el 15 de julio de 2026 |
Brasil | 44 | Estable |
Honduras | 44 | Estable (con discusiones para reducir a 40) |
El Salvador | 44 | Estable |
México | 48 | Debate activo en el Congreso para reducir a 40 |
Perú | 48 | Estable |
Argentina | 48 | Estable |
La paradoja de la productividad en Latinoamérica
El mapa laboral expone una realidad incómoda: trabajar más horas no se traduce en mayor riqueza o eficiencia.
Los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con jornadas más cortas (como Dinamarca o Alemania, con promedios reales de 30 a 35 horas semanales) registran niveles de productividad por hora drásticamente superiores a los de América Latina. En México o Colombia (bajo el antiguo esquema de 48 horas), un empleado promedio debía trabajar casi el doble de tiempo para aportar la misma cantidad de valor al Producto Interno Bruto (PIB) de su respectivo país.



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