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"No son enemigas, pero las malas EPS no son intocables": De la Espriella

hace 34 minutos
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Durante una visita oficial a las instalaciones del Ministerio de Salud, el presidente de la república, Abelardo De la Espriella, delineó este martes las líneas maestras de lo que será la gestión de su administración frente al sistema sanitario del país, enviando un mensaje directo tanto a los operadores privados como a los actores estatales del sector. Acompañado por la ministra de Salud, Ana María Vesga, el mandatario fue enfático al señalar que el objetivo principal de su gobierno es garantizar el funcionamiento eficiente del servicio médico, despojando la discusión de cualquier sesgo ideológico o enfrentamiento polarizador entre lo público y lo privado.



En su intervención ante los funcionarios de la cartera ministerial, De la Espriella sostuvo que el país enfrenta una doble responsabilidad ineludible que combina la recuperación de aquello que colapsó por causa de desaciertos previos y una corrupción generalizada, con la construcción simultánea de un modelo estructuralmente superior. El jefe de Estado aclaró que el punto de partida no es un terreno baldío, sino que existen bases funcionales que deben ser rescatadas y blindadas frente a la experimentación teórica. Para el mandatario, la premisa fundamental que guiará cada decisión gubernamental se basará estrictamente en la evidencia técnica y en el bienestar directo de los pacientes, desterrando de una vez por todas los dogmas políticos que, a su juicio, fracturaron profundamente el sistema durante el régimen anterior.


El tono de la alocución presidencial adquirió particular firmeza al abordar el papel de las Entidades Promotoras de Salud, al recalcar una frase que marca la pauta de su política sectorial al afirmar que estas organizaciones no son enemigas del Estado, pero advirtiendo al mismo tiempo que aquellas que operan de manera deficiente no gozan de ningún tipo de inmunidad. El mandatario explicó que la evaluación sobre el futuro y la permanencia de cada entidad se regirá por criterios estrictamente objetivos de cumplimiento y viabilidad. Las EPS que demuestren capacidad técnica, financiera y administrativa para responder por la salud de sus afiliados encontrarán en el Gobierno nacional un aliado estratégico y un interlocutor dispuesto a facilitar las condiciones necesarias para su labor.


En contraste, el jefe de Estado advirtió que aquellas entidades que arrastren problemas corregibles deberán presentar planes de recuperación rigurosos, mientras que aquellas que se tornen financieramente inviables o administren de forma irresponsable los recursos públicos asignados para la atención médica serán intervenidas sin dilación, reorganizadas o sustituidas, protegiendo siempre en primer lugar a los usuarios. No obstante, quiso marcar una línea divisoria muy clara respecto a los métodos del pasado, manifestando categóricamente que las intervenciones estatales no pueden convertirse bajo ninguna circunstancia en herramientas de persecución política. Criticó con dureza los procedimientos punitivos previos, insistiendo en que la figura de la intervención debe concebirse exclusivamente como un mecanismo excepcional de protección para los pacientes.


Otro de los pilares abordados durante el encuentro ministerial fue la apremiante situación financiera que atraviesa el sistema sanitario colombiano. Ante los persistentes reclamos de diversos sectores sobre déficits de tesorería y fallas operativas en las redes prestadoras, De la Espriella anunció la puesta en marcha inmediata de un plan de choque orientado a la estabilización contable. Este plan requiere, según indicó, una radiografía transparente y precisa de las deudas acumuladas con cada uno de los actores del sistema. Asimismo, el mandatario hizo hincapié en la necesidad de garantizar que el cálculo de la Unidad de Pago por Capitación se realice bajo estrictos parámetros técnicos, transparentes y confiables, dando cumplimiento riguroso a las disposiciones emitidas por la Corte Constitucional para asegurar que los recursos fluyan de manera oportuna hacia hospitales, clínicas, EPS y proveedores.



La intervención del presidente culminó con un llamado a la responsabilidad institucional y al rigor técnico, subrayando que la salud de los colombianos no puede ni debe ser un escenario de pruebas ideológicas, sino un servicio público esencial donde prime la eficiencia, la transparencia presupuestal y el respeto irrestricto por la vida y la dignidad de los ciudadanos.

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