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Mujeres en los pequeños negocios: más iniciativa ganando menos



Las ciudades colombianas registran un hito sin precedentes en su tejido productivo. Por primera vez en la historia reciente, las mujeres son propietarias de la mayoría de los negocios urbanos: lideran el 51,6% de las unidades económicas encuestadas (unas 613.000 de 1,2 millones) en el Censo Económico Nacional Urbano (CENU) realizado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE).


Sin embargo, detrás del crecimiento del liderazgo femenino se esconde una marcada brecha de desigualdad estructural. El reciente estudio elaborado por la Unidad de Analítica de la Fundación WWB Colombia —que cruza cifras del CENU con la Encuesta de Micronegocios (EMICRON) y la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH)— pone de manifiesto que este avance numérico no se traduce automáticamente en autonomía económica o prosperidad financiera.



Ganar menos en las mismas actividades


La disparidad más evidente se refleja en las finanzas del negocio. La mediana de ingresos mensuales de un micronegocio liderado por una mujer se ubica en $450.000, mientras que para los dirigidos por hombres alcanza los $820.000 —casi el doble—.


Esta brecha responde en parte a la concentración sectorial: el 75,3% de los emprendimientos femeninos se ubica en comercio y servicios, actividades caracterizadas por márgenes de ganancia reducidos y una baja escala de expansión. No obstante, el informe resalta que la desigualdad salarial persiste aun cuando hombres y mujeres compiten en el mismo sector productivo, como en manufactura o salud.


Indicador

Negocios liderados por Mujeres

Negocios liderados por Hombres

Participación urbana

51,6 %

48,4 %

Ingreso mediano mensual

$450.000

$820.000

Operación desde el hogar

54,3 %

17,5 %

Tiempo en labores de cuidado

7,6 horas / día

2,24 horas / día

Jornada laboral total

12 h 18 min / día

8 h 56 min / día

Sin registro mercantil

88,9 %


Sumado a lo anterior, el 35,4% de las mujeres jefas de hogar que administran un micronegocio vive en condición de pobreza monetaria, lo que confirma que emprender no ha sido suficiente para escapar de la vulnerabilidad económica.


Informalidad y aislamiento del sistema financiero


El estudio expone que la informalidad actúa como una barrera que frena la escala y rentabilidad de estos proyectos:


  • Estatus formal: El 88,9% de los emprendimientos femeninos no cuenta con registro mercantil, el 78 % carece de Registro Único Tributario (RUT) y el 63% no lleva registros contables organizados.


  • Financiamiento: Durante el último año, el 86,1% de las propietarias no solicitó recursos o crédito para fortalecer su negocio.


  • Ahorro: Solo el 18,1% logró ahorrar algún excedente, y de ellas, 6 de cada 10 mantienen el dinero en efectivo en su propio hogar, al margen de las instituciones bancarias.



La trampa del doble rol y el trabajo en casa


El lugar donde opera el negocio influye directamente en las dinámicas cotidianas: el 54,3% de los micronegocios femeninos funciona dentro de la vivienda, frente a tan solo un 17,5% en el caso de los hombres.


Operar desde la vivienda reduce los costos de entrada, pero invisibiliza la frontera entre el trabajo productivo y las tareas del hogar. Las emprendedoras dedican en promedio 7,6 horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado (atención de hijos, adultos mayores y tareas domésticas), mientras que los hombres destinan 2,24 horas.


Al sumar la jornada laboral en el micronegocio con las tareas del hogar, las mujeres trabajan en promedio 12 horas y 18 minutos diarios, un 37,6% más de tiempo total que los hombres.

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