La Unión Europea e India sellan el acuerdo económico del siglo
- Acta Diurna

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En lo que ya se califica como el movimiento geopolítico más audaz de la década y el acuerdo comercial más importante del siglo, la Unión Europea (UE) y la India han formalizado hoy un Acuerdo de Libre Comercio (ALC) de proporciones monumentales.
La firma, que llega tras 18 años de estancamiento y complejos diálogos, no solo une a dos de las mayores democracias del mundo, sino que crea un mercado integrado de más de 1.800 millones de personas, un 22% de la población mundial.
El acuerdo no llega en un momento cualquiera. Con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y su renovada política de aranceles universales, la UE ha buscado desesperadamente diversificar sus aliados. Según analistas internacionales, este pacto es la respuesta de Bruselas para "contrarrestar el efecto Trump" y, simultáneamente, disminuir su dependencia de las cadenas de suministro chinas.
"Es una póliza de seguro para nuestras economías en un mundo cada vez más fragmentado", declaró Ursula Von der Leyen durante la cumbre. Para la India, el acuerdo representa el espaldarazo definitivo para consolidarse como la gran alternativa manufacturera global frente a Pekín.
¿Cuáles son los alcances del acuerdo?
El tratado no se limita a una simple reducción de aranceles; es una reestructuración profunda de las relaciones bilaterales dividida en varios pilares estratégicos:
1. Apertura industrial y fin de los aranceles "muro": Uno de los puntos más celebrados es la reducción drástica de los aranceles indios a las exportaciones europeas. Sectores como el de los automóviles de alta gama, que enfrentaban tasas de hasta el 100%, verán una liberalización progresiva. Lo mismo ocurrirá con la maquinaria industrial y los productos químicos, lo que permitirá a las empresas alemanas, francesas y españolas competir en igualdad de condiciones en el mercado indio.
2. El sector agroalimentario y las indicaciones geográficas: El acuerdo ofrece una protección sin precedentes a más de 160 productos con Denominación de Origen Protegida (DOP). El aceite de oliva español, el queso feta griego y el champán francés ahora tendrán exclusividad legal en India. A cambio, productos indios como el té de Darjeeling y el arroz basmati gozarán de la misma protección en suelo europeo, eliminando las falsificaciones que inundaban el mercado.
3. Movilidad de profesionales y servicios: A diferencia de otros tratados, este pone especial énfasis en el sector servicios, que representa una parte vital del PIB de ambos bloques. El acuerdo facilitará la movilidad de trabajadores altamente cualificados. Esto permitirá que ingenieros y especialistas en TI indios trabajen en proyectos europeos con mayor facilidad, mientras que consultoras y bancos europeos podrán operar en India con menos restricciones burocráticas.
4. Cooperación en sostenibilidad y tecnología: En línea con el Pacto Verde Europeo, el tratado incluye capítulos vinculantes sobre desarrollo sostenible. Ambos bloques se comprometen a cooperar en energías renovables (especialmente hidrógeno verde) y en la creación de estándares éticos para la Inteligencia Artificial, buscando liderar la regulación tecnológica frente a los modelos de EE. UU. y China.
Las proyecciones económicas sugieren que el acuerdo podría incrementar el comercio bilateral en más de un 30% para el año 2030. Para los ciudadanos europeos, esto se traduce en una mayor estabilidad para las industrias exportadoras, que sostienen millones de empleos directos. Para la India, el acceso preferente al mercado único europeo es la llave para absorber los millones de jóvenes que se incorporan cada año a su mercado laboral.
Sin embargo, el camino no ha estado exento de críticas. Sectores agrícolas europeos han expresado su preocupación por la competencia, aunque la Comisión Europea ha aclarado que se han mantenido "líneas rojas" en productos sensibles como ciertos lácteos y carnes para evitar distorsiones en el mercado local.
El acuerdo UE-India de 2026 es mucho más que un contrato comercial; es una declaración de intenciones. En un mundo que parece alejarse del globalismo, Bruselas y Nueva Delhi han decidido apostar por lo contrario: la apertura como herramienta de supervivencia y crecimiento. El éxito de este pacto determinará si este nuevo eje económico puede realmente equilibrar la balanza del poder mundial en el siglo XXI.







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