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La ideología sobre los escombros: Abelardo bloquea la ayuda internacional

Por: Dany Oviedo Marino



En medio de las horas más dramáticas para el país tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado lunes, el reloj corre sin tregua contra los atrapados bajo el concreto y para los sobrevivientes que ahora quedan totalmente vulnerables. Sin embargo, en el Gobierno de Alias el ´Tigre´ las decisiones operativas para el manejo de la emergencia parecen estar atravesadas por un filtro de afinidad ideológica.


Mientras países como México, Brasil, China y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han puesto a disposición contingentes de rescate especializado, perros entrenados y equipos de asistencia inmediata e insumos y materiales, De la Espriella ha optado por congelar o descartar la activación de dichos protocolos de apoyo internacional, aceptando casi en exclusiva la ayuda de aliados ideológicos y de más endeudamiento.



Los reportes de la prensa nacional e internacional coinciden en el alarmante hecho de que el operativo internacional de búsqueda y rescate no ha sido activado formalmente por el Gobierno colombiano para la mayoría de los países que ofrecieron personal de socorro.


Las brigadas de rescate mexicanas (reconocidas mundialmente por su experiencia para trabajar en estructuras derrumbadas) se encuentran listas en pista, a la espera de que la administración de Abelardo envíe la solicitud formal que permita su despegue.


Tanto Brasil como China ofrecieron apoyo técnico, económico e instrumental de emergencia desde las primeras horas de la tragedia, pero sus ofertas continúan estancadas en trámites burocráticos y silencios oficiales.


La ONU, la máxima organización multinacional, ofreció desplegar de inmediato el sistema de evaluación y coordinación de desastres (UNDAC), pero el Ejecutivo prefirió no autorizar la entrada de personal técnico extranjero.


El problema de esto es que para las personas afectadas por el sismo y para las mismas ciudades afectadas es una situación compleja que requiere de respuestas rápidas y eficaces, porque la ayuda internacional especializada solo se puede centralizar e ingresar a través del Gobierno nacional.


El contraste en la recepción de la ayuda deja al descubierto el criterio ideológico de la administración entrante: El gobierno de Washington anunció un paquete de 15,5 millones de dólares para refugio, alimentos y evaluación, el cual fue aceptado de inmediato y destacado por De la Espriella como una "alianza estratégica" crucial y el presidente Nayib Bukele coordinó el envío de dos aviones de carga con 100 toneladas de insumos, gesto que fue efusivamente agradecido en redes sociales por el mandatario colombiano.


En cualquier catástrofe de origen natural, las primeras 72 horas —conocidas en el ámbito de la gestión del riesgo como la "ventana dorada"— dictan la diferencia entre la vida y la muerte para miles de atrapados.



Rechazar o dilatar la llegada de brigadas de búsqueda o de ayudas en materiales, insumos y víveres de países como Brasil, China o México por prejuicios ideológicos no solo contraviene los principios del Derecho Internacional Humanitario, sino que es de la máximas irresponsabilidades que puede cometer un gobierno para con su pueblo y traslada, de manera inhumana y absurda, el peso de una postura política al sufrimiento de los damnificados.


En momentos donde la prioridad absoluta debió ser remover escombros y salvar vidas sin reparar en banderas y líneas políticas, la postura de De la Espriella resulta difícil de justificar ante los afectados, sus familiares y la opinión pública que continúan con esperanzas entre los escombros. PD: Ni siquiera hablemos de los saludos de reina del día lunes.

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