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La economía de Barranquilla creció un 2,5% en junio

hace 7 minutos
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La actividad productiva de Barranquilla cerró el mes de junio de 2026 con una tasa de crecimiento anual del 2,5%, de acuerdo con las cifras reveladas en el Informe N° 71 del Índice Mensual Económico Distrital (IMED), elaborado por Fundesarrollo y la Cámara de Comercio de Barranquilla. Este comportamiento confirma que la capital del Atlántico logra sostener un trayecto de expansión y terreno positivo en su aparato productivo.


Sin embargo, al examinar con detenimiento las dinámicas del entorno macroeconómico, el registro distrital muestra un ritmo de marcha más pausado en comparación con la economía colombiana en su conjunto. En efecto, el Índice de Seguimiento a la Economía (ISE) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) situó el crecimiento nacional en un 3,5% para el mismo mes, lo que deja a la ciudad un punto porcentual por debajo de la media del país.



Esta disparidad entre el dinamismo territorial y el promedio nacional no constituye un hecho aislado dentro de las mediciones de mitad de año. Al revisar el Indicador Trimestral de Actividad Económica Departamental (ITAED), divulgado también por el DANE, se observa que durante el primer trimestre del año el departamento del Atlántico ya reportaba un crecimiento que se ubicó 0,3 puntos porcentuales por debajo del registro consolidado de Colombia. El informe IMED, pone de presente que la estructura que acciona la producción local difiere sustancialmente de los pilares que están empujando las cifras agregadas del país en la coyuntura actual.


Mientras que en el plano nacional la expansión de corto plazo se encuentra fuertemente explicada por la tracción de las actividades financieras, la administración pública y los servicios domiciliarios, la canasta de motores en Barranquilla responde a una composición diferente. En la capital atlánticense, el impulso predominante provino del sector comercial, de la actividad constructora y del renglón de información y comunicaciones. De manera complementaria, el informe subraya la incidencia positiva que tuvieron la inversión pública y el recaudo tributario local, factores que ayudaron a matizar el enfriamiento de otros sectores clave del aparato productivo de la urbe.


Dentro de la matriz sectorial evaluada por Fundesarrollo, existieron actividades que, si bien aportaron al saldo consolidado del mes de junio de 2026, lo hicieron con un volumen y una intensidad de menor escala. Es el caso de los servicios públicos domiciliarios y del sector agropecuario. En lo concerniente a los servicios domiciliarios, la demanda de energía no regulada —indicador estrechamente ligado al consumo industrial y comercial de gran escala— experimentó un incremento del 4% en comparación con junio del año inmediatamente anterior. Por su parte, el canal de abastecimiento de alimentos en las principales plazas de mercado y centros de acopio de la ciudad registró una expansión cercana al 3% anual, lo que evidencia una estabilidad moderada en la llegada de insumos y víveres a la plaza local.



Por el contrario, otros segmentos de relevancia estructural mostraron signos de estancamiento o de paulatina estabilización tras periodos de contracción. La industria manufacturera de Barranquilla anotó un crecimiento nulo en la variación anual de junio de 2026, reflejando una parálisis en la producción fabril. Entretanto, el sector de las actividades inmobiliarias permaneció en terreno negativo, aunque con un matiz de moderación. La tasa de contracción de este renglón fue de menor magnitud que la registrada en los meses precedentes, lo que según el análisis del centro de pensamiento da cuenta de un freno en el deterioro de la oferta de vivienda en el territorio durante el periodo transcurrido entre junio de 2025 y junio de 2026.


En el extremo opuesto de la tabla sectorial, tres áreas clave sufrieron un marcado proceso de ralentización en el horizonte anual. Se trata de las actividades artísticas y de entretenimiento, los servicios profesionales y el sector financiero. Respecto a las actividades financieras, su pérdida de velocidad se encuentra en directa concordancia con la caída en el valor total de las colocaciones de crédito otorgadas a personas y empresas dentro de la jurisdicción distrital durante el mes de junio. La restricción o menor dinamismo en el flujo crediticio afectó tanto la financiación del consumo como la inversión corporativa, incidiendo de forma directa en el desempeño del sector bancario local.



Al consolidar el comportamiento de la economía barranquillera durante los primeros seis meses de 2026, el balance de Fundesarrollo indica que la ciudad acumuló un crecimiento promedio cercano al 3%. De cara a los meses inmediatos, los modelos predictivos del centro de estudios sitúan la tasa de expansión de la producción distrital alrededor del 2,3% para el próximo bimestre. Este pronóstico proyectado se inserta en un entorno macroeconómico global y nacional caracterizado por la cautela y la revisión a la baja de las metas de crecimiento.


Organismos multilaterales de primer orden, como el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), recortaron recientemente sus estimaciones de crecimiento para Colombia en el consolidado de 2026, ubicando el desempeño esperado del país en un rango de entre el 2,2% y el 2,4%. Ante este escenario de desaceleración y reajuste en las previsiones del contexto nacional e internacional, la trayectoria que adopte la economía de Barranquilla en la segunda mitad de 2026 adquiere una trascendencia estratégica. Dado que tanto el distrito como el departamento del Atlántico han venido registrando ritmos de expansión productiva inferiores a los promedios colombianos, la capacidad de respuesta de los sectores locales de comercio, construcción y servicios será determinante para evitar un enfriamiento pronunciado y sostener la generación de valor productivo en la región.

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