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La Corte Suprema abre indagación contra Efraín Cepeda



La política colombiana suele tener una memoria circular, donde los fantasmas de hace dos décadas regresan para ajustar cuentas con el presente. Esta vez, el eco de la parapolítica ha vuelto a retumbar en los pasillos de la Corte Suprema de Justicia, que acaba de abrir una indagación previa contra Efraín Cepeda Sarabia, una de las figuras más veteranas y determinantes del Congreso. El detonante no es nuevo en sustancia, pero sí en su origen: una serie de testimonios ante la justicia transicional que prometen levantar el velo sobre las viejas alianzas en la Costa Caribe.


Todo comenzó a gestarse en los despachos de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Allí, el excongresista liberal Álvaro Ashton —quien busca beneficios procesales a cambio de una verdad total— entregó un relato detallado que salpica a la élite política y empresarial del Atlántico y el Magdalena. Según Ashton, la influencia del Bloque Norte de las AUC, específicamente del Frente José Pablo Díaz, no fue un fenómeno aislado, sino un engranaje bien aceitado donde convergían votos, fusiles y presupuestos públicos.



La documentación que aportó Ashton a la Sala de Instrucción de la Corte el pasado 28 de octubre no es menor. Se trata de seis discos compactos que contienen horas de confesiones de Ashton ante los magistrados de la JEP. En esos audios, el exsenador describe un paisaje sombrío donde líderes políticos habrían pactado con figuras como Édgar Ignacio Flórez Fierro, alias 'Don Antonio', para consolidar un control hegemónico en la región.


El expediente de Efraín Cepeda tomó un ritmo formal y el magistrado Farfán no solo abrió la indagación, sino que ya fijó fechas en el calendario: el próximo 18 de febrero, Cepeda deberá comparecer en versión libre para explicar su versión de los hechos, mientras que Ashton será llamado nuevamente para ampliar sus denuncias.


Por otra parte, otro de los nombrados por el exsenador fue el actual ministro del Interior, Armando Benedetti, caso que quedó bajo la lupa del magistrado Reyes para un análisis preliminar.


La mecánica del poder regional


El núcleo de la acusación de Ashton es la presunta "cooptación institucional". No se trataba solo de ganar elecciones, sino de cómo el dinero del Estado terminaba, supuestamente, alimentando la maquinaria de guerra paramilitar.


“Asumimos que todos ayudábamos a que del presupuesto nacional se aprobaran partidas que terminaron financiando proyectos manejados por el Frente José Pablo Díaz”, confesó Ashton.


En este entramado, el excongresista vinculó a Cepeda y a poderosos empresarios como Julio Gerlein, sugiriendo la existencia de acuerdos indirectos que habrían facilitado que los recursos de Barranquilla y Soledad nutrieran las arcas de las AUC. Para la JEP, estos testimonios han sido la llave para entender la "verdad regional", una que vincula a nombres de peso como David Char Navas y Jorge Alberto Gerlein en una misma narrativa de alianzas non sanctas.



Benedetti en la mira por Justicia y Paz


El capítulo dedicado a Armando Benedetti tiene un matiz legislativo. Ashton sostiene que el hoy ministro fue una pieza clave durante el trámite de la Ley de Justicia y Paz, la norma que permitió la desmovilización paramilitar. Según el testimonio, Benedetti habría sido uno de los promotores más entusiastas de artículos que resultaban vitales para las AUC, como la sedición y la alternatividad penal, herramientas que buscaban suavizar el impacto judicial para los comandantes de las autodefensas.


Ahora, la pelota está en el campo de la Corte Suprema. Los magistrados tienen la tarea de discernir si las palabras de Ashton son el aporte genuino de un hombre que busca redención, o si se trata de una estrategia de ventilador para diluir responsabilidades. Por ahora, el alto tribunal avanza con cautela, ordenando pruebas y citando a los protagonistas de una historia que, aunque parece lejana en el tiempo, sigue dictando el ritmo de la justicia en Colombia.

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