Juristas advierten "conflicto de lealtades" de Abelardo De la Espriella
- Acta Diurna

- hace 2 horas
- 4 min de lectura

A pocos días de que se celebre la decisiva segunda vuelta presidencial del próximo 21 de junio de 2026, la carrera hacia la Casa de Nariño ha tomado un giro jurídico e institucional sin precedentes. Un prestigioso grupo de exmagistrados, constitucionalistas y académicos de las principales facultades de derecho del país encendió las alarmas mediante un manifiesto público en el que advierten que el candidato de la derecha, el abogado y empresario Abelardo de la Espriella, enfrenta un "insalvable conflicto de lealtades" que le impediría ejercer la presidencia de Colombia debido a su nacionalidad estadounidense.
El debate no se centra en una inhabilidad legal explícita en el texto de la Constitución, sino en el trasfondo profundo y ético-jurídico del juramento de fidelidad que el candidato debió realizar ante el gobierno de los Estados Unidos para obtener su naturalización.
El nudo jurídico: un juramento vinculante
De acuerdo con el análisis estrictamente amparado en el derecho colombiano emitido por los expertos, el núcleo de la controversia radica en los términos del juramento exigido por los Estados Unidos para otorgar la ciudadanía a un extranjero. En dicho protocolo, el solicitante jura, de manera explícita y bajo gravedad de juramento, "renunciar absolutamente y abdicar a toda fidelidad y lealtad a cualquier príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera", además de comprometerse a "defender la Constitución y las leyes de los Estados Unidos contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales".
Para los juristas y académicos, este compromiso formal genera una incompatibilidad radical con las funciones esenciales que la Constitución Política de Colombia le asigna al Jefe de Estado. Particularmente, la Carta Magna colombiana define al presidente como el comandante supremo de las Fuerzas Armadas y el director de la política exterior de la nación.
"Nuestro análisis es exclusivamente en derecho colombiano y creemos que en nuestro ordenamiento constitucional no puede ser presidente de Colombia una persona que para naturalizarse en Estados Unidos haya hecho el juramento exigido por ese país", enfatiza uno de los apartes del documento suscrito por los exmagistrados y académicos. Los firmantes sostienen que, ante una hipotética tensión geopolítica, comercial o militar entre Bogotá y Washington, un mandatario con doble nacionalidad se encontraría atrapado en una contradicción legal y moral de proporciones mayúsculas, al haber prometido lealtad preferente y defensa armada a una potencia extranjera distinta a Colombia.
Tensiones en la recta final
La advertencia de los constitucionalistas irrumpe en un momento de máxima polarización política. Tras la primera vuelta del 31 de mayo, De la Espriella —líder del movimiento "Defensores de la Patria"— se consolidó en el primer lugar con más del 43% de los votos, seguido de cerca por el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, quien obtuvo algo más del 40%.
La controversia sobre la nacionalidad se ha agudizado debido a los recientes acontecimientos internacionales. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, respaldó públicamente la campaña de De la Espriella, calificándolo como un líder "inteligente, fuerte y decidido", y augurando un éxito rotundo en la agenda económica, comercial y de seguridad bilateral. Este respaldo explícito ha provocado el rechazo de congresistas del partido Demócrata en EE.UU., quienes calificaron el hecho como una "ofensiva injerencista" en el proceso democrático colombiano, mientras que el actual mandatario, Gustavo Petro, denunció la ruptura de los acuerdos de no intervención.
La postura de la campaña
Lejos de retroceder o anunciar una eventual renuncia a su ciudadanía norteamericana en caso de resultar electo, Abelardo De la Espriella ha utilizado su estatus de ciudadano estadounidense como un activo de protección en su plataforma discursiva. El candidato ha señalado abiertamente que su condición de ciudadano estadounidense representa un respaldo diplomático y judicial estratégico frente a sus opositores políticos y las organizaciones criminales.
“Está muy claro: quien se mete con un ciudadano americano —sea gobierno, particulares, bandas criminales o narcoterroristas—, responderá ante la justicia estadounidense”, ha advertido De la Espriella en repetidas ocasiones durante sus actos públicos.
No obstante, para los sectores académicos, esta afirmación refuerza el argumento del riesgo institucional, sugiriendo la subordinación de la soberanía colombiana a instancias norteamericanas. Con los tribunales y el Consejo de Estado bajo la expectativa de posibles demandas de nulidad o aclaración, el electorado colombiano acudirá a las urnas el próximo 21 de junio en medio de un escenario inédito, donde la definición de patriotismo, soberanía y lealtad constitucional se ha convertido en el eje central de la disputa por el poder.
Por su parte, el diario estadounidense The New York Times ha puesto el foco en la dimensión internacional y diplomática de esta encrucijada, advirtiendo que el caso de De la Espriella representa un verdadero "foco de tensión geopolítica" en el hemisferio. Según el análisis del rotativo, una eventual llegada a la presidencia de un ciudadano estadounidense plantea interrogantes inéditos sobre la autonomía de las decisiones estratégicas en América Latina. El diario resalta cómo la inusual coincidencia de un mandatario colombiano atado por un juramento legal ante Washington —sumado a los abiertos apoyos recibidos por parte de figuras del entorno de Donald Trump— debilita el principio de soberanía nacional y abre un debate global sobre los límites de la influencia política y el alcance de la doble nacionalidad en las más altas esferas del poder del continente.




Comentarios