El péndulo latinoamericano: entre los giros a la derecha y las sombras del poder
- Nerio Luis Mejía

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Por: Nerio Luis Mejía

La influencia de Estados Unidos en la política latinoamericana ha sido una constante histórica. Esta realidad ha provocado el surgimiento de movimientos que, a lo largo de las décadas, han promovido la soberanía y la resistencia ante las intromisiones de Washington en los asuntos internos de la región. Tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, la injerencia estadounidense ha vuelto a tornarse evidente; incluso, el propio mandatario norteamericano se ha jactado públicamente de influir en el devenir político y en la elección de gobernantes al sur del continente.
Sin embargo, no todos los triunfos de las facciones de derecha o ultraderecha responden exclusivamente a una directriz del gigante del norte. En gran medida, estos fenómenos obedecen a las fluctuaciones políticas propias de la región y a un proceso en el que las sociedades experimentan con distintas fórmulas con la esperanza de superar el subdesarrollo histórico. La izquierda también ha tenido sus épocas de florecimiento, fuertemente influenciada en su momento por la Revolución Cubana y, posteriormente, por el "Socialismo del Siglo XXI" que lideró Hugo Chávez en Venezuela a finales de los noventa, junto a figuras como Rafael Correa en Ecuador, Néstor Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia y Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil. Colombia se sumó recientemente a esta tendencia con su primer gobierno progresista bajo el mandato de Gustavo Petro.
Hoy, el mapa político regional experimenta virajes bruscos que reactivan las denuncias sobre intervención extranjera y colocan a los nuevos mandatarios derechistas en el ojo del huracán. En Ecuador, Daniel Noboa —heredero de uno de los mayores emporios bananeros del continente— enfrenta duras críticas por la militarización de la seguridad frente a una crisis de seguridad sin precedentes. Sus detractores lo cuestionan severamente tras reportes sobre la contaminación sistemática con cargamentos de cocaína en contenedores de firmas exportadoras de su entorno con destino a mercados europeos, como ocurrió en un reciente decomiso en Turquía; señalamientos que coexisten con el firme respaldo que Noboa recibe de la administración Trump.
El fenómeno se replica con matices en todo el continente. En Chile, el ascenso político de José Antonio Kast instaló una agenda de mano dura y propuestas de recortes sociales que ha tensionado el clima de la protesta social. En Argentina, la gestión de Javier Milei y su política de "motosierra" económica ha precarizado las condiciones de vida de amplios sectores debido a la inflación y el ajuste, mientras contiene el descontento popular mediante estrictos protocolos de orden público. Por su parte, Perú vive el gobierno de Keiko Fujimori, una figura históricamente cercada por investigaciones fiscales de las que ha salido avante en los tribunales, y cuyo apellido evoca la herencia autocrática de su padre, Alberto Fujimori.
Colombia no es la excepción a esta ola de virajes. La reciente elección del abogado Abelardo De la Espriella ha configurado un escenario de profunda polarización. El controvertido penalista, recordado por su rol como apoderado en el proceso de desmovilización paramilitar de 2005 y las propuestas de su fundación FIPAZ, cuenta con el beneplácito explícito de Donald Trump. No obstante, su llegada al poder también ha despertado las alarmas de congresistas demócratas en Estados Unidos, quienes han solicitado formalmente a agencias de su país examinar los antiguos cuestionamientos en su contra por presuntos vínculos con sectores de las autodefensas y supuestas operaciones de lavado de activos. Mientras una parte del país aguarda con expectativa el cumplimiento de sus promesas de seguridad, otra teme el desmantelamiento de los programas sociales que sostienen la economía de los hogares más vulnerables.
En última instancia, este viraje continental hacia la derecha podría no ser simplemente el resultado del desgaste o de los escándalos que sacudieron a las administraciones de izquierda. Tal vez nos encontremos ante un complejo proceso de evolución política que, a través del ensayo y el error, conduce hacia la madurez del sistema democrático regional.



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