El mito del Desarrollo de Convergencia: la brecha continúa
- Acta Diurna

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Durante la última década, la narrativa dominante en los centros de pensamiento occidentales y los medios hegemónicos de comunicación ha promulgado un mensaje de optimismo exagerado, ingenuo y ciego ante la realidad: el capitalismo globalizador estaría cerrando aceleradamente las brechas históricas heredadas del colonialismo. Autores como Steven Pinker en Enlightenment Now (2018), apoyándose en lecturas parciales del índice de Gini ponderado por población, han argumentado que los países pobres están "atrapando" (catching up) a los países ricos mediante el crecimiento impulsado por el libre mercado.
Esta narrativa no es nueva. Es la versión del siglo XXI de la teoría de la convergencia formulada por Robert Solow en la década de 1950 y del célebre esquema evolutivo de Walt Rostow en Las etapas del crecimiento económico: Un manifiesto no comunista (1960). El propósito político original de Rostow —utilizado por las administraciones de Kennedy y Johnson para contrarrestar los movimientos de liberación nacional y el atractivo del socialismo en el Tercer Mundo— era persuadir al Sur Global de que el subdesarrollo era una condición endógena y temporal, superable reproduciendo el modelo occidental.
Sin embargo, una investigación empírica histórica publicada en la revista New Political Economy por los investigadores Jason Hickel y Dylan Sullivan (2026), basada en la World Inequality Database (WID) entre 1960 y 2023 para 173 países (que abarcan el 99.87% de la población mundial), demuestra que la hipótesis de la convergencia es empíricamente falsa.
El sistema-mundo capitalista no genera convergencia; produce y reproduce de manera estructural la polarización entre un Centro oligopólico y exclusivo, y una Periferia cuya mano de obra y recursos continúan siendo apropiados.
Los tres lentes monetarios del análisis
Para evitar las distorsiones analíticas habituales, Hickel y Sullivan procesan las series de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita bajo tres metodologías distintas de comparación monetaria:
Paridad de Poder Adquisitivo (PPA / PPP): Ajusta los ingresos según los precios domésticos de bienes y servicios no transables. Es útil para medir el consumo material local, pero sobreestima la capacidad de compra internacional.
Tipos de Cambio de Mercado Constantes (MER Constante - USD 2023): Mantiene fijo el tipo de cambio del año base. Evita fluctuaciones cambiarias bruscas, ofreciendo un término medio idóneo.
Tipos de Cambio de Mercado Variables (MER Variable): Ajusta anualmente según los tipos de cambio de mercado y la inflación global (deflactor DEG del Banco Mundial). Mide el verdadero poder de mando (command) que un país tiene sobre los recursos, bienes y fuerza de trabajo en el mercado mundial.

El análisis del índice de Gini pone al descubierto la primera gran paradoja: la aparente caída en la desigualdad relativa global observada en PPA es explicada en su totalidad por el extraordinario crecimiento de China. Si se excluye a la República Popular China del cálculo, la desigualdad relativa entre países no ha disminuido; al contrario, ha aumentado en las tres mediciones monetarias desde 1960.
Además, el Gini es una medida relativa. Si un país rico gana $10.000 USD extra y uno pobre gana $100 USD, la razón relativa puede no empeorar, pero la brecha real en dólares se ensancha drásticamente. Al analizar el Gini Absoluto (obtenido al multiplicar el Gini relativo por el PIB per cápita promedio mundial), la desigualdad global se ha disparado de forma geométrica sin importar la métrica utilizada.
La brecha absoluta de ingresos: la explosión de la desigualdad Norte-Sur
Cuando se evalúa la distancia real en términos de ingresos entre el Centro (los "países avanzados" según la clasificación del FMI) y la Periferia ("economías emergentes y en desarrollo"), el mito del desarrollo de convergencia se desmorona de forma definitiva.

En términos absolutos, el Centro ha capturado entre 4 y 10 veces más ingresos per cápita que la Periferia durante los últimos 63 años:
En MER Constante, el Centro incrementó sus ingresos en $42.864 USD por persona, mientras que la Periferia apenas sumó $4.683 USD (el Centro capturó 8.7 veces más).
En MER Variable, la captura del Centro fue 10.1 veces superior.
Incluso en la métrica más benevolente (PPA), el Centro capturó 4.1 veces más ingreso absoluto que la Periferia.

El impacto de los Ajustes Estructurales (1980–2000)
Uno de los aportes más reveladores del estudio es el análisis del periodo transcurrido entre 1980 y 2000. Mientras los voceros de la globalización vendían las bondades de las privatizaciones, la desregulación financiera y la apertura comercial forzada, el Sur Global sufrió una catástrofe económica sin precedentes.
La crisis de la deuda del Tercer Mundo y los Programas de Ajuste Estructural (PAE) impuestos por el FMI y el Banco Mundial disciplinaron a las economías periféricas mediante devaluaciones masivas, contracción del gasto público y desmantelamiento de protecciones salariales. Esto provocó colapsos severos de los tipos de cambio reales en el Sur, abaratando de forma artificial sus recursos y fuerza de trabajo para el consumo del Norte.

Las recesiones inducidas por el modelo neoliberal en la Periferia fueron, en promedio, seis veces más profundas y duraron cuatro veces más que la peor crisis registrada en el Centro en el último siglo. Mientras la Periferia se empobrecía, el ingreso per cápita del Centro continuó expandiéndose.
El "Factor China" y la geopolítica del 'Nuevo Núcleo'
China constituye el único caso regional que ha logrado una mejora sustancial en su posición relativa frente al Centro. Ha pasado de representar un escaso 1.4% del PIB per cápita del Centro en 1960 (en MER Constante) a alcanzar el 22% en MER (o el 38% en PPA) en 2023.
Sin embargo, Hickel y Sullivan advierten contra las lecturas exageradas:
Convergencia con la semi-periferia, no con el centro: El ingreso per cápita chino no ha alcanzado al Norte; simplemente ha convergido con el nivel medio de regiones semiperiféricas tradicionales como América Latina o Europa Oriental. De hecho, la posición relativa actual de China es inferior a los niveles máximos que América Latina y Europa del Este alcanzaron durante la época desarrollista y socialista de los años 60 y 70.
El muro del centro: En el nivel país por país, de 136 estados periféricos analizados en el estudio, el 68% (93 países) empeoró su posición relativa frente al Centro entre 1960 y 2023. Solo un 7% de las naciones periféricas logró elevar su ingreso en más de 10 puntos porcentuales respecto al Centro.
Las excepciones geopolíticas: el 'Nuevo Núcleo'
El FMI ha reclasificado a 18 pequeños estados como "economías avanzadas" desde 1980. ¿Demuestra esto que la convergencia es posible para todos? La evidencia histórica demuestra que se trata de exenciones geopolíticas cuidadosamente diseñadas por Estados Unidos y sus aliados:
Los 'Tigres Asiáticos' (Corea del Sur, Taiwán, Singapur, Hong Kong): Recibieron transferencias financieras y apoyo militar masivo de EE.UU. (Corea del Sur recibió entre 1953 y 1961 más ayuda financiera estadounidense que la suma de todos los préstamos del Banco Mundial al Tercer Mundo) para construir un muro de contención ideológico frente a la URSS y la China maoísta. Además, se les permitió aplicar políticas de planificación estatal, aranceles y control público de la banca que Washington prohibió tajantemente al resto del mundo.
La Periferia Mediterránea y de Europa Oriental (Grecia, Portugal, Eslovenia, República Checa, etc.): Integrados a la Unión Europea con subsidios de frontera y frentes militares de la OTAN, beneficiándose de transferencias estructurales intraeuropeas que son inaccesibles para el Sur Global.
A pesar de estas reclasificaciones selectivas, la proporción de la población mundial que vive emparedada en la Periferia no ha dejado de crecer.

El Centro no es un club expansivo al que todos se irán sumando; es una facción cada vez más exclusiva y reducida del planeta.
El Intercambio desigual y la desconexión
Los hallazgos del estudio respaldan de manera contundente los postulados del Análisis de Sistemas-Mundo (Samir Amin, Giovanni Arrighi, Immanuel Wallerstein) y la Teoría del Intercambio Desigual.
El desarrollo del Centro no es un proceso autónomo o endógeno que los países pobres puedan replicar a través de "etapas" evolutivas. Los niveles de consumo e ingresos del Norte dependen estructuralmente del drenaje masivo de valor, recursos naturales y mano de obra barata desde el Sur Global. Mediante monopolios tecnológicos, control financiero y poder militar, el Centro deprime de manera sistemática los precios periféricos para abaratar sus importaciones y sostener sus elevadas tasas de acumulación.
Como el estilo de vida del Centro se basa en esa extracción neta sobre la Periferia, el camino del desarrollo imperialista no se puede universalizar. Pretender que 8.000 millones de personas alcancen el nivel de consumo material del Centro es un imposible biofísico y una falacia económica dentro del capitalismo.
Hacia una Hoja de Ruta para el Sur Global en el Siglo XXI
Para los países en desarrollo —y en particular para las naciones de América Latina— las implicaciones estratégicas de esta investigación son contundentes:
Abandonar la Ilusión del Libre Mercado: El crecimiento guiado por el Consenso de Washington y las cadenas globales de valor integradas de forma subordinada no genera convergencia; perpetúa el saqueo y la reprimarización
Soberanía e Industrialización: Se requiere retomar políticas activas de planificación estatal, proteccionismo estratégico, inversión masiva en ciencia y tecnología propia y control del sistema financiero.
Desconexión (Delinking) y Comercio Sur-Sur: Es indispensable reducir la dependencia frente a las monedas del Norte (dólar/euro) e impulsar mecanismos regionales de pagos, líneas de swaps cambiarios y redes de comercio entre países del Sur.
Sostenibilidad y Vida Digna: La verdadera convergencia en el siglo XXI no consistirá en emular el consumo desmedido del Centro, sino en garantizar estándares elevados de bienestar social (salud, educación, soberanía alimentaria y energética) dentro de los límites ecológicos del planeta.



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