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El exceso de proteínas en la dieta podría pasar factura a la salud



Aunque la proteína es un macronutriente indispensable para el crecimiento muscular, la reparación celular y el funcionamiento del sistema inmune, el mito de que «cuanto más, mejor» empieza a perder fuerza frente a la evidencia científica. Una revisión sistemática de 350 estudios revela que el consumo desmedido y prolongado de proteínas puede entrañar riesgos significativos para la salud.


En los últimos años, el auge de dietas hiperproteicas y la proliferación de suplementos han llevado a miles de personas a sobrepasar los requerimientos diarios sin supervisión médica o nutricional.



Principales hallazgos y riesgos identificados


Sobrecarga y función renal: El procesamiento de grandes cantidades de aminoácidos genera amoníaco que el hígado debe convertir en urea para su posterior filtración en los riñones. Una ingesta excesiva y constante incrementa la tasa de filtración glomerular, lo que a largo plazo puede acelerar el deterioro de la función renal, especialmente en personas con predisposición previa.


Salud cardiovascular y origen de la proteína: El estudio subraya que los efectos varían considerablemente según la fuente. Dietas excesivamente ricas en proteínas de origen animal (carnes rojas y procesadas) suelen ir acompañadas de un alto contenido de grasas saturadas y sodio, lo que incrementa los marcadores inflamatorios y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.


Efectos metabólicos y digestivos: Reemplazar desproporcionadamente los carbohidratos complejos y la fibra por fuentes proteicas puede alterar la microbiota intestinal, derivar en problemas digestivos (como estreñimiento) y comprometer la absorción adecuada de otros micronutrientes esenciales.



¿Cuál es la dosis recomendada?


Los expertos coinciden en que para un adulto sedentario promedio, la ingesta diaria recomendada se sitúa alrededor de 0,8 a 1,0 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal. Aunque deportistas de alto rendimiento o atletas de fuerza pueden requerir entre 1,2 y 2,0 g/kg. Superar este margen de manera crónica no ofrece beneficios musculares adicionales significativos y sí eleva la sobrecarga metabólica.


Especialistas en nutrición enfatizan la importancia de diversificar las fuentes de proteína —involucrando legumbres, frutos secos, pescado y aves— y acompañar siempre la ingesta con un aporte adecuado de hidratación y fibra.

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