Educación superior: orgullo y frustración



Como barranquillero, nos sentimos orgullosos cuando hace unos días entrevistamos, desde Buenos Aires, Argentina, al Gerente de laboratorio Brix Medical Science, Juan Ignacio Zagari, quien ponderaba el gran trabajo científico del Laboratorio de Virología de la Universidad Simón Bolívar – en unión con expertos de Gijón (España), la Universidad AME de Monterrey (México), la Universidad de Milán (Italia) y la Universidad de Michigan (Estados Unidos) – por iniciativa del reconocido odontólogo Enrique Jadad Bechara, radicado aquí hace 30 años, sobre el revolucionario bio-enjuague bucal Xyntrus que, con base en el D-limoneno: una sustancia extraída de la cáscara de los cítricos, puede reducir en un 99,99% la presencia del SARS-CoV-2 (Covid-19 y sus variantes) en la boca de las personas.


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Sin lugar a dudas, este es un gran acontecimiento de repercusión mundial, sobre todo en estos momentos y contra este enemigo invisible y permanente.


Sin embargo, casi al mismo tiempo experimentamos frustración al conocer los recientes datos del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES) sobre la tasa de cobertura, la matricula por área de conocimiento, los graduados por nivel de formación y la tasa de tránsito inmediato, entre otros, en las Instituciones de Educación Superior (IES) de los departamentos de la región Caribe colombiana


En primera instancia, el informe registra que a nivel nacional la matricula de los nuevos estudiantes en las IES, antes que aumentar, ha caído dramáticamente desde el 2017. Aún es peor en nuestra región cuando estamos 16% por debajo de la media nacional. El promedio regional nuestro es de 35.5% y el nacional 51.6%


Vale decir que los importantes logros de las IES de nuestra región contrastan con la posibilidad de que muchos más jóvenes tengan esa gran oportunidad y puedan, con su aprendizaje y aporte, traerle numerosos beneficios a nuestra sociedad. Aquí el derecho fundamental a la educación de que debería gozar una mayoría se convierte así en el privilegio exclusivo de una minoría.


Ello se refleja también en la Tasa de Tránsito (graduarse en educación media y pasar de inmediato a los estudios superiores). Mientras que el departamento del Atlántico tiene la “mejor” de la región con el 40,6% (es decir, aun así, prácticamente el 60% queda por fuera) en La Guajira es del 28.4%, es decir más del 71% no ingresa. De tal suerte que, de 115.515 graduados de bachillerato en la costa, solo 40.718 ingresaron a estudios superiores. Regionalmente estamos 5% por debajo de la media nacional


De otro lado, llama la atención que el área de mayor participación de los estudiantes en las IES de nuestra región es en las carreras de Administración de Empresas, Contaduría y Economía (31,8%) y la de menor es Agronomía. Veterinario y afines (1,4%). Lo anterior es muy diciente porque nuestra región no concentra el mayor número de empresas del país (donde se requieren administradores y contadores) y, por el contrario, se destaca en nuestra geografía el predominio muy notorio del sector rural sobre el urbano. Es decir, hay una significativa cantidad de tierra apta para las labores del campo, donde se requiere un mayor número de especialistas agropecuarios, veterinarios y afines. Un simple análisis nos dice que la educación superior en nuestra región no está siendo pertinente, es decir no se encuentra acorde con las necesidades laborales y ocupacionales para el desarrollo presente y futuro de la costa.


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Se hace necesario entonces un mayor y decidido esfuerzo regional de la triada Gobierno-Empresa-Academia para absorber todo ese recurso humano disponible, lo que sería muy provechoso para la costa, el país y el mundo.


@vherrer