Cuentas claras y menos invocaciones a Dios
Por: Manuel Enrique Estevez Moscoso

Al Presidente de la República de Colombia siempre lo ha elegido una minoría que gana las elecciones, entonces el Presidente no puede darse aires de dueño de las personas y señorío de las tierras que no sean las suyas.
Si en Colombia vivimos 53.4 millones de personas, de esas 41.421.973 estaban aptas para votar y para elegir al actual Primer Mandatario solo lo hicieron 12.960.166; Entonces si solo contáramos los aptos para votar, podemos concluir que el Presidente no puede ignorar a 28.461.807 de los aptos para votar y los 11.978.027 que vienen en camino de ser ciudadanos reconocidos. por lo tanto, seria bueno que ya que quiere cambiarlo todo dejara de lado esa vieja costumbre de meternos a todos los colombianos en sus decisiones muchas veces inconsultas .
El Dr. Abelardo no puede decir que defiende a capa y espada la Constitución que nos rige, mientras invocando esa norma de normas hace todo lo contrario de lo que ahí está plasmado, con un fin preconcebido de: ´Refundar a la Patria´. No hemos oído hasta hoy de su parte, un solo discurso que nos convoque a la unidad de manera cordial, solo amenazas y miedos, basando toda su oratoria en la lucha contra el crimen como si este fuera de todos los problemas del País el principal.
Qué necesidad tenía la Primera Dama, quien no ostenta ningún cargo público, en meterse a hacerse cargo de dineros de las donaciones para damnificados del terremoto, sin tener la más mínima idea del manejo pronto y urgente pero estricto de esos recursos, además tanto de esas ayudas monetarias como de su buena utilización, lo más inquietante es que mientras su extrovertido esposo anunciaba donaciones billonaria en actos que están grabados, ella muy oronda declara que esos dineros donados y que reposan en su fundación no cuentan sino con $ 54.589 millones y que lo demás ya se gastó en ayudas no especificadas.
El Señor Presidente mientras tanto no le ha dado a la tragedia una opción de urgencia como lo hizo de manera rimbombante en los primeros ocho días del terremoto, la prueba es que, en lugar de estarse jactando de inaugurar obras iniciadas y terminadas por otros, ya dejó al sol y al agua a miles de familias, sin un plan concreto. después de más de dos meses del suceso.
Qué bueno sería que esos mismos donantes que en un gesto de altruismo superlativo con sus conciudadanos, pidieran ellos mismos las cuentas de sus dineros donados y nombraran un comité que de verdad controlaran el manejo de esos recursos por ellos colocados y no por una fundación creada a la carrera manejada en su totalidad por personas dependientes de la voluntad de la primera dama.
Acá no se habla de totalitarismos los que ya estamos viendo cerca, ni mucho menos de indelicadezas en el manejo de recursos, pero si se reclaman dos cosas: Que el Gobierno no invoque tanto a Dios y sus milagros ( quien es el único que puede hacerlos ) y que las cuentas de lo donado y lo gastado sea detallado para la opinión pública en general y que no le toque a un juez decretar una auditoría forense a la que tanto el Señor Presidente se ha referido en el último tiempo.




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