Críticas a Jaime Pumarejo por partido Junior vs. River en medio de protestas



Desde que la Confederación Sudamericana de Fútbol aprobó que Barranquilla sería la sede de varios partidos de la Copa Libertadores, muchas personas, en especial los jóvenes, se opusieron, alegando que las condiciones sociales por las que atraviesa Colombia no estaban dadas para este tipo de espectáculo.


Desde ese mismo momento varios colectivos de juventudes de Barranquilla se convocaron por las redes sociales para tratar de impedir el juego, alegando que estaban de desacuerdo con el encuentro deportivo porque consideraban que no debía realizarse debido a la situación social por la que está pasando Colombia. Al tiempo que afirmaban que eran solidarios con las familias de los muertos que han dejado las manifestaciones sociales a lo largo y ancho país.


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Sin embargo, el alcalde de Barranquilla, Jaime Pumarejo, dio a conocer, en la mañana del miércoles, que el partido se jugaba y que la Administración Distrital garantizaba la seguridad para que el cotejo entre Junior y River Plate se disputara en el estadio Romelio Martínez.


Como en efecto se hizo, pero a un costo grande. Porque los jóvenes, pese a la presencia del ESMAD, que los dispersó lejos del escenario, siguieron manifestándose por las calles aledañas, provocando que la fuerza pública lanzara bombas lacrimógenas, cuyo humo fue arrastrado por el viento hasta dentro del escenario, lo que provocó que el encuentro se detuviera por unos minutos.


El partido se jugó. Junior y River Plate empataron 1-1, con goles de Miguel Ángel Borja y Pablo Díaz, respectivamente. Pero el costo que dejó para la ciudad fue grande. Porque Barranquilla fue tendencia nacional e internacional por la información que se transmitía por las redes.


Los jóvenes, tras no lograr su objetivo de detener el encuentro, salieron a protestar por otros sitios de la ciudad, creando el caos e incertidumbre en la ciudadanía.


Los enfrentamientos llegaron a muchos lugares. Los manifestantes hacían fogatas en medio de la calle, que luego eran apagadas por los miembros del Esmad, que los escoltaba por donde la protesta iba pasando para evitar que hubiese daños en las edificaciones y centros comerciales.


Los jóvenes se convocaron a unas dos cuadras del estadio Romelio Martínez a las 3:00 de la tarde. Y desde las 4:40 o menos se empezaron las primeras escaramuzas. Faltando al menos dos horas para el compromiso entró a actuar el Esmad, porque algunos de los manifestantes lanzaron piedras contra unos agentes de Policía.


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Desde ese momento empezaron los enfrentamientos. Unos con piedras y otros con las bombas lacrimógenas. El objetivo de las autoridades era despejar el área para que el partido se jugara. Se logró. Pero continuaron los enfrentamientos en las calles de Barranquilla hasta altas horas de la noche.


Hasta el momento solo se conoce de un joven herido en la cabeza en las horas de la tarde, con una piedra, pero lo que haya sucedido en la noche no se conoce ni se ha informado al respecto.


En la previa y durante los primeros 45 minutos del juego se escuchaban los estruendos de lo que estaba ocurriendo a solo un par de cuadras del Romelio Martínez, un hecho que el técnico de River Plate, Marcelo Gallardo, calificó como un “momento complejo” y una “situación anormal”.


“Uno no se puede abstraer de lo que está pasando. No es normal venir a jugar un partido de fútbol en una situación tan inestable. No fue normal la previa ni tampoco el partido, los que estuvieron presentes tienen que decir que el partido se jugó con humo de gases lacrimógenos”, señaló.


El ‘muñeco’ Gallardo, durante la conferencia de prensa posterior al partido, se refirió a los hechos y manifestó que se van tranquilos con el empate conseguido en tierras cafeteras, pero preocupado, al mismo tiempo, por las condiciones en las que tuvieron que jugar.


“El resultado termina siendo justo, pero no deja de ser anecdótico, uno no se va contento por las condiciones en las que tuvimos que jugar hoy”, resaltó el estratega argentino, quien señaló que “no podemos mirar para otro lado”.


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Después de este espectáculo, y el vivido en Pereira, donde el juego entre Atlético Nacional y Nacional de Uruguay tuvo que aplazarse por una hora, debido a que el cuadro visitante manifestó que no habían las condiciones de seguridad, podría costarle al país la realización de la Copa América. COLPRENSA