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Colombia y Venezuela rehabilitarán el gasoducto binacional



En un paso decisivo para la integración energética regional, el Gobierno Nacional y la sucursal colombiana de PDVSA definieron los términos técnicos y ambientales para reactivar el gasoducto binacional Antonio Ricaurte. El proyecto se centra en la reposición de cinco kilómetros de infraestructura desmantelada en territorio nacional, una obra clave para retomar la importación de gas desde Venezuela.


Tras una mesa de trabajo entre los ministerios de Minas y Energía, Ambiente, y la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), se establecieron los siguientes puntos:



Seguridad Jurídica: Se confirmó la validez de la licencia ambiental original y la ausencia de procesos sancionatorios, lo que facilita su reactivación.


Trámite de "Cambio Menor": Al respetarse el trazado original de la obra, la ANLA considera que la intervención técnica no requiere nuevos estudios de impacto complejos, agilizando los permisos.


Logística Fronteriza: El material necesario para la obra ya está acopiado en el lado venezolano de Paraguachón, listo para su traslado e instalación.


Mesa de Seguimiento: Se creará un equipo técnico para supervisar el cronograma de obras y el cumplimiento de las normativas ambientales.


"Tenemos la voluntad política de fortalecer el abastecimiento de gas. Trabajamos de forma articulada para reactivar la licencia y permitir que la molécula de gas llegue finalmente desde Venezuela", afirmó el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma.


El rol de la ANLA


Por su parte, Irene Vélez Torres, ministra de Ambiente (e) y directora de la ANLA, subrayó que el procedimiento será riguroso pero eficiente: "Si la reposición se realiza sobre el trazado inicial, las condiciones técnicas aprobadas no varían. Bajo este escenario, el proceso califica como un cambio menor en los protocolos ambientales".



Un activo estratégico de USD 230 millones


El gasoducto Antonio Ricaurte, inaugurado en 2007, es una infraestructura de 225 kilómetros con una capacidad de transporte de 500 millones de pies cúbicos de gas. Aunque inicialmente se usó para enviar gas desde La Guajira hacia el Lago de Maracaibo, el objetivo actual es activar la fase inversa para robustecer la matriz energética colombiana.

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