Claudia López propone una tercera consulta que sea de centro
- Acta Diurna

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En un momento decisivo para el calendario electoral, justo cuando la Registraduría Nacional revelaba el diseño del tarjetón único para las consultas presidenciales del 8 de marzo, la precandidata Claudia López sacudió el tablero político con una propuesta inesperada: la creación de una tercera consulta que agrupe a figuras de centro como Sergio Fajardo, Juan Fernando Cristo y Maurice Armitage.
La exalcaldesa de Bogotá justificó esta movida bajo la premisa de que sería un error estratégico permitir que el electorado se vea forzado a elegir únicamente entre las opciones del "petrismo" o el "uribismo". Para López, el país clama por una alternativa que se aleje del odio y la polarización, enfocándose en reformas sociales, seguridad y salud a través de una "consulta de la gente" liderada por figuras que, según ella, han gobernado con decencia y resultados comprobados.
Sin embargo, la propuesta de unidad encontró rápidamente sus primeros obstáculos. El exalcalde de Cali, Maurice Armitage, fue el primero en declinar públicamente la invitación, reafirmando su intención de competir directamente en la primera vuelta presidencial. A este rechazo se suma la histórica resistencia de Sergio Fajardo a estos mecanismos de coalición, una postura que López le instó a reconsiderar, aunque dejó claro que su intención es seguir adelante con la consulta "con él o sin él".
Esta fragmentación del centro ocurre mientras los extremos ya tienen sus bloques definidos: por un lado, la "Gran Consulta por Colombia" con figuras como Paloma Valencia, Vicky Dávila y Juan Manuel Galán; y por otro, el sector de izquierda afín al Gobierno, donde se perfilan nombres como Iván Cepeda, Roy Barreras y Camilo Romero.
El panorama se torna aún más complejo debido a la decisión radical de los dos candidatos que lideran las encuestas, Abelardo de la Espriella y el propio Sergio Fajardo, de saltarse las consultas interpartidistas de marzo. Esta estrategia de ir directamente a la primera vuelta marca un viraje frente a las tendencias de elecciones pasadas y plantea un riesgo latente de fragmentación del voto que podría alterar la conformación de bloques tradicionales.
Para Fajardo, esta decisión parece ser una lección aprendida tras el convulso episodio de la Coalición Centro Esperanza en 2022, que terminó en divisiones internas y una notable dispersión de apoyos.
Por su parte, De la Espriella, actual favorito de la derecha, ha cimentado su autonomía tras presentar 4.6 millones de firmas ante la Registraduría, distanciándose de la consulta del 8 de marzo. Aunque el abogado ha manifestado estar "abierto a la unidad", su negativa a someterse a una medición previa ha generado tensiones incluso dentro del uribismo.
Así, mientras Claudia López intenta desesperadamente consolidar una tercería que rompa la dualidad ideológica del país, los principales contendores parecen apostar por el camino solitario, dejando el desenlace de estas alianzas y la visibilidad de los candidatos hacia 2026 en un terreno de total incertidumbre.







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