crossorigin="anonymous"> Betoma: una civilización perdida en la Sierra Nevada
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Betoma: una civilización perdida en la Sierra Nevada



Durante décadas, la Sierra Nevada de Santa Marta ha guardado celosamente sus secretos bajo un manto de niebla y vegetación espesa. Creíamos conocer la joya de la corona con Teyuna (Ciudad Perdida), pero la montaña tenía algo mÔs grande que contarnos. En la vertiente occidental, oculta en la cuenca alta de la quebrada La Aguja, ha emergido Betoma, un descubrimiento que los expertos no han dudado en catalogar como el hallazgo arqueológico mÔs importante de este siglo en Colombia.


A diferencia de la imagen tradicional de una "ciudad perdida" aislada, Betoma no es un único asentamiento monumental. Lo que el arqueólogo Daniel Rodríguez Osorio y su equipo han documentado desde 2019 es algo mucho mÔs complejo: una vasta conurbación.



Imagínese no un pueblo solitario, sino una red interconectada de mÔs de 40 asentamientos que funcionaban como un solo organismo. Esta metrópolis prehispÔnica floreció y se densificó entre los siglos XIV y XVI, revelando que la Sierra estaba mucho mÔs poblada y organizada de lo que los libros de historia nos habían contado hasta ahora.


IngenierĆ­a entre las nubes


Caminar por Betoma es retroceder en el tiempo. Bajo la espesura, los investigadores han encontrado la firma inconfundible de la ingenierĆ­a tairona, pero a una escala sorprendente:


  • Terrazas escalonadas que dominan el valle como balcones naturales.

  • Muros de contención en piedra que han resistido siglos de lluvias y raĆ­ces.

  • Caminos empedrados que no conducen a la nada, sino que tejen una red de comunicación eficiente entre las distintas comunidades y el rĆ­o.


No se trata solo de ruinas; es la evidencia de una sociedad que entendía su entorno a la perfección. La ubicación estratégica cerca del río Frío y la quebrada La Aguja sugiere un control territorial absoluto sobre el agua, el recurso mÔs vital.


¿Por qué es el hallazgo del siglo?


La magnitud de Betoma radica en que rompe el molde. Hasta ahora, la arqueología en la región se centraba en sitios específicos. Betoma, en cambio, nos muestra un paisaje urbanizado.


Con el apoyo de instituciones de talla mundial como la Wenner-Gren Foundation y la Universidad de Harvard (Dumbarton Oaks), y el uso de tecnologƭa de punta combinada con arduas exploraciones a pie, se ha podido mapear lo que a simple vista era invisible. Este "urbanismo verde" demuestra que los antiguos habitantes no luchaban contra la montaƱa, sino que hacƭan arquitectura con ella.



Un puente vivo con el pasado


QuizÔs lo mÔs conmovedor de Betoma no sean sus piedras, sino lo que representa. Como bien señala el equipo de investigación, la arqueología aquí no es solo el estudio de un pasado muerto. Es un puente con la memoria de la tierra.


Mientras Ciudad Perdida sigue siendo el destino turĆ­stico insignia, Betoma emerge como el nuevo gran rompecabezas cientĆ­fico. Nos recuerda que la Sierra Nevada de Santa Marta no es solo una reserva natural, sino un inmenso libro de historia que apenas estamos empezando a leer de nuevo.

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