Betoma: una civilización perdida en la Sierra Nevada
- Acta Diurna
- hace 4 minutos
- 2 Min. de lectura

Durante dĆ©cadas, la Sierra Nevada de Santa Marta ha guardado celosamente sus secretos bajo un manto de niebla y vegetación espesa. CreĆamos conocer la joya de la corona con Teyuna (Ciudad Perdida), pero la montaƱa tenĆa algo mĆ”s grande que contarnos. En la vertiente occidental, oculta en la cuenca alta de la quebrada La Aguja, ha emergido Betoma, un descubrimiento que los expertos no han dudado en catalogar como el hallazgo arqueológico mĆ”s importante de este siglo en Colombia.
A diferencia de la imagen tradicional de una "ciudad perdida" aislada, Betoma no es un Ćŗnico asentamiento monumental. Lo que el arqueólogo Daniel RodrĆguez Osorio y su equipo han documentado desde 2019 es algo mucho mĆ”s complejo: una vasta conurbación.
ImagĆnese no un pueblo solitario, sino una red interconectada de mĆ”s de 40 asentamientos que funcionaban como un solo organismo. Esta metrópolis prehispĆ”nica floreció y se densificó entre los siglos XIV y XVI, revelando que la Sierra estaba mucho mĆ”s poblada y organizada de lo que los libros de historia nos habĆan contado hasta ahora.
IngenierĆa entre las nubes
Caminar por Betoma es retroceder en el tiempo. Bajo la espesura, los investigadores han encontrado la firma inconfundible de la ingenierĆa tairona, pero a una escala sorprendente:
Terrazas escalonadas que dominan el valle como balcones naturales.
Muros de contención en piedra que han resistido siglos de lluvias y raĆces.
Caminos empedrados que no conducen a la nada, sino que tejen una red de comunicación eficiente entre las distintas comunidades y el rĆo.
No se trata solo de ruinas; es la evidencia de una sociedad que entendĆa su entorno a la perfección. La ubicación estratĆ©gica cerca del rĆo FrĆo y la quebrada La Aguja sugiere un control territorial absoluto sobre el agua, el recurso mĆ”s vital.
¿Por qué es el hallazgo del siglo?
La magnitud de Betoma radica en que rompe el molde. Hasta ahora, la arqueologĆa en la región se centraba en sitios especĆficos. Betoma, en cambio, nos muestra un paisaje urbanizado.
Con el apoyo de instituciones de talla mundial como la Wenner-Gren Foundation y la Universidad de Harvard (Dumbarton Oaks), y el uso de tecnologĆa de punta combinada con arduas exploraciones a pie, se ha podido mapear lo que a simple vista era invisible. Este "urbanismo verde" demuestra que los antiguos habitantes no luchaban contra la montaƱa, sino que hacĆan arquitectura con ella.
Un puente vivo con el pasado
QuizĆ”s lo mĆ”s conmovedor de Betoma no sean sus piedras, sino lo que representa. Como bien seƱala el equipo de investigación, la arqueologĆa aquĆ no es solo el estudio de un pasado muerto. Es un puente con la memoria de la tierra.
Mientras Ciudad Perdida sigue siendo el destino turĆstico insignia, Betoma emerge como el nuevo gran rompecabezas cientĆfico. Nos recuerda que la Sierra Nevada de Santa Marta no es solo una reserva natural, sino un inmenso libro de historia que apenas estamos empezando a leer de nuevo.



