1970: El fraude del 19 de abril. La elección que parió una guerrilla
SERIE HISTORIA DE COLOMBIA. TEMPORADA 3: Modernidad, Violencia y Transformación (1900 - 1989).

El pacto del Frente Nacional que vimos en 1957 estaba llegando a su fin reglamentario. Corría el año 1970 y el sistema de alternación obligatoria exigía que el último presidente del acuerdo bipartidista fuera de filiación conservadora. El establecimiento político de la época ungió a Misael Pastrana Borrero como el candidato oficial para cerrar el ciclo.
Sin embargo, las élites no contaban con el regreso del general Gustavo Rojas Pinilla, el mismo hombre al que habían derrocado trece años atrás. Rojas había vuelto a la arena política convertido en el líder de la ANAPO (Alianza Nacional Popular), un movimiento de corte populista y nacionalista que arrastraba multitudes en las clases bajas urbanas y rurales, hastiadas de la exclusión económica y del monopolio burocrático del Frente Nacional.
Lo que ocurrió la noche del 19 de abril de 1970 no solo definió una presidencia; cambió el rumbo de la violencia en Colombia al trasladarla del campo a las ciudades.
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Los datos de la discordia: Una diferencia milimétrica
Para entender la magnitud de la crisis, hay que mirar las cifras definitivas que entregó la Registraduría Nacional tras días de tensión. La votación total rozó los 4 millones de electores, una cifra altísima para la época, y el pastel electoral se dividió de forma crítica:

La cifra clave: Misael Pastrana Borrero fue declarado presidente por una diferencia de apenas 63.556 votos sobre Rojas Pinilla. Un margen menor al 2% del total de la votación.
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Cronología del "Apagón": Las horas que cambiaron la historia
La jornada electoral del 19 de abril avanzaba con normalidad, pero al caer la tarde el conteo de votos se convirtió en un thriller político transmitido en vivo por la radio.
19 de abril (6:00 PM a 9:00 PM): La victoria del General en los boletines radiales en vivo.
Las cadenas radiales Caracol y Todelar transmiten los datos que sus reporteros recogen directamente de las registradurías locales. En Bogotá, Medellín y Cali, Rojas Pinilla arrasa. Hacia las 9:00 de la noche, la ventaja del general es tan clara que sus simpatizantes salen en masa a celebrar a las calles de las principales ciudades.
19 de abril (10:00 PM): Censura y Estado de Sitio.
El Ministro de Gobierno, Carlos Augusto Noriega, aparece en cadena nacional y prohíbe de forma perentoria a las emisoras seguir transmitiendo cómputos independientes. Decretan que la única información válida será la emitida por el Ministerio. Poco después, el presidente Carlos Lleras Restrepo declara el estado de sitio, impone el toque de queda y saca al Ejército a patrullar.
20 de abril (Madrugada): El milagro de la remontada al amanecer.
Con el país incomunicado y bajo control militar, el flujo de datos se reanuda al día siguiente. Al procesarse los votos de los pueblos y zonas rurales más apartadas —donde las maquinarias tradicionales tenían el control total de las mesas—, la tendencia se invierte por completo y Pastrana pasa a la cabeza.
Las Consecuencias: Del desencanto electoral a la guerrilla urbana
El impacto a largo plazo de esta jornada no se midió en los cuatro años de gobierno de Misael Pastrana, sino en la fractura definitiva de la confianza ciudadana en las urnas.
Las consecuencias más profundas y específicas de este episodio fueron:
La narrativa del "Robo del 19 de abril": Para más de un millón y medio de colombianos, el gobierno de Pastrana careció por completo de legitimidad de origen. La frase "en Colombia las elecciones se ganan en las urnas pero se conmutan en el Ministerio" se incrustó en la cultura política nacional.
La fractura de la ANAPO: Aunque Rojas Pinilla aceptó el veredicto oficial bajo protesta y su hija, María Eugenia Rojas, intentó dar la pelea legal en el Congreso, el ala más joven, universitaria e intelectual del movimiento concluyó que la vía democrática tradicional estaba completamente sellada y blindada por las élites.
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El nacimiento del M-19: Jaime Bateman Cayón, Álvaro Fayad, Iván Marino Ospina y un grupo de jóvenes universitarios y exmilitantes de las juventudes comunistas decidieron que la única respuesta posible al fraude institucional era la lucha armada. Sin embargo, a diferencia de las FARC o el ELN, que nacieron en la periferia agraria bajo lógicas de la Guerra Fría, este nuevo grupo nació en la indignación urbana de la clase media bogotana y tomó su nombre de la fecha del supuesto fraude. Así nació el Movimiento 19 de Abril (M-19).
El 19 de abril de 1970 el Frente Nacional demostró que podía sostener su sistema de poder a cualquier costo, pero el precio final fue altísimo: le entregó el argumento perfecto y la justificación romántica a una nueva generación de guerrilleros que, bajo la consigna de "defender el voto popular", inaugurarían una de las etapas más espectaculares y sangrientas del conflicto armado colombiano en los años setenta y ochenta.




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