Los sectores más pobres sufren de más casos de diabetes



En aquellos entornos socioeconómicos en donde las personas pertenecen a los estratos más bajos, poseen un menor nivel educativo o consideran que sus condiciones generales de vida son regulares o malas, se presenta una mayor prevalencia (número de casos) de diabetes.


Así lo resalta una investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), liderada por Juan José Duque Ramírez, magíster en Salud Pública y especialista en Endocrinología


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Estos factores podrían estar relacionados con situaciones puntuales como la inseguridad en los barrios, la falta de tiempo para desarrollar actividades o ejercicios físicos, o el acceso fácil a comidas procesadas, debido a la urbanización.


Por otro lado, en los entornos de viviendas de estrato 4, 5 y 6, de un nivel de educación superior y donde participan en eventos de prevención y promoción de la salud, se presenta una menor prevalencia de la enfermedad.


El estudio contó con una muestra de 10.000 individuos pertenecientes a la base de datos de la Encuesta Multipropósito del DANE de 2017 que viven en Bogotá y sus alrededores, ya que incluía diferentes variables demográficas, de salud y seguridad, entre otros. Se analizaron los datos socioeconómicos y referentes a ingresos, además de preguntas de corte cualitativo, como condiciones de vida y percepción general de la pobreza y solvencia de ingresos.


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“A pesar de todos los esfuerzos que han hecho los Gobiernos en el mundo, se ha observado que la prevalencia de esta enfermedad ha venido en aumento en los últimos años en países desarrollados y de ingresos medios. Además, se ha demostrado que la pobreza, la dificultad de acceso a comidas saludables y la urbanización aumentan el riesgo de padecerla, por eso quisimos estudiar esos factores desde el ámbito local”, detalla el investigador.


Según el Ministerio de Salud, 3 de cada 100 colombianos tiene diabetes mellitus. No obstante, se estima que el número real es mucho más elevado, y que 1 de cada 10 personas en Colombia sufre de esta enfermedad, lo cual se debería a que casi la mitad de los individuos con esta patología no saben que están enfermos.


En varios países se han encontrado resultados similares a esta investigación, pues las capas pobres, debido a la poca capacidad adquisitiva, tienen que recurrir a consumir carbohidratos y bebidas azucaradas en exceso, sumado al escaso consumo de verduras y otros alimentos ricos en proteínas, ya sea por los elevados precios o por la entrada de alimentos procesados, normalmente más baratos y especialmente atractivos para el público más joven.


Todos los estudios que relacionan la pobreza con la diabetes muestran la incidencia de la malnutrición como factor clave para que esta enfermedad sea un problema crónico a diferencia de lo que pasaba años atrás.


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Mejores entornos


Para el investigador, el Gobierno debería tener en cuenta estudios como el suyo en temas de política pública, de manera que se puedan priorizar y fortalecer los esfuerzos para la prevención de la diabetes, mediante, por ejemplo, la regulación de zonas seguras para los ciudadanos y un mejor y más fácil acceso a alimentos no ultraprocesados.


“Las recomendaciones sobre el cuidado y la prevención de enfermedades no transmisibles como la diabetes siempre serán las mismas, como una sana y balanceada alimentación, el ejercicio y la actividad física. Sin embargo, si el entorno no favorece las condiciones para que todos los ciudadanos puedan tener estas alternativas, las demás medidas irán fracasando”, sostiene el magíster de la UNAL. ACTA DIURNA / AGENCIA UN