¿De dónde viene el término 'la loca de los gatos'?
- Acta Diurna

- 23 may
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¿Alguna vez te has preguntado el origen de la expresión “la loca de los gatos”? Lo que hoy consumimos como un tropo cómico en series y memes es, en realidad, el residuo de una historia de persecución y control sobre la autonomía femenina. Más que una caricatura, esta figura ha funcionado históricamente como una advertencia para las mujeres que se apartan del camino del matrimonio y la maternidad.
El pacto silencioso: los gatos y la humanidad
La transición del gato salvaje al "dueño del internet" comenzó con la agricultura. Cuando los primeros asentamientos humanos empezaron a almacenar grano, atrajeron a roedores, y estos, a su vez, a los felinos. Fue un proceso de autodomesticación: los gatos descubrieron que vivir cerca de los humanos era una ventaja estratégica.
Esta relación de reciprocidad permitió que los gatos pasaran de ser simples cazadores a protectores venerados en el antiguo Egipto o guardianes de mercancía en la Edad Media. Sin embargo, el estatus del felino dio un giro oscuro en la Europa medieval, cuando empezaron a ser percibidos como plagas y portadores de mala fortuna, marcando el inicio de una era de estigmatización que compartirían con las mujeres.
Brujería y resistencia: el origen del estigma
La conexión entre las mujeres, los gatos y la "maldad" se consolidó durante la caza de brujas entre los siglos XV y XVIII. Como explica Silvia Federici en Calibán y la bruja, la persecución de mujeres no fue un arrebato de locura colectiva, sino una medida política para oprimir a quienes se oponían al orden capitalista emergente.
Muchas de las mujeres señaladas eran solteras, viudas o poseedoras de conocimientos en medicina tradicional y anticoncepción. Al ser económicamente independientes —muchas eran comerciantes u obreras—, dependían de los gatos para proteger sus productos de las plagas. La Iglesia y el Estado utilizaron este vínculo cotidiano para demonizarlas:
Se instauraron tratados demonológicos que vinculaban al gato con lo diabólico.
La independencia femenina fue catalogada como "traición" al orden social.
La ejecución de miles de mujeres incluyó, a menudo, la matanza de sus felinos.
De los 'Cuentos de Canterbury' a 'Catwoman'
La cultura popular ha sido la encargada de perpetuar esta misoginia. Ya en el siglo XV, Geoffrey Chaucer comparaba en Los Cuentos de Canterbury la supuesta lascivia femenina con el comportamiento errante de los gatos.
Esta vinculación ha evolucionado en dos vertientes:
La mujer como peligro sexual: Representada por figuras como Catwoman, donde la feminidad se asocia a una naturaleza salvaje, deseable pero peligrosa, que usa el látigo y el látex para desafiar el control masculino.
La mujer como paria social: La ´crazy cat lady´. Si una mujer no es "deseable" según los estándares estéticos o decide no cumplir con el rol de esposa, se le ridiculiza. El meme de la mujer con decenas de gatos es la herramienta moderna para caricaturizar a quien ejerce su soltería con autonomía.
El futuro del cliché: la autonomía como amenaza
Ya sea la bruja con su familiar negro, la villana sensual o la soltera solitaria, todas estas representaciones comparten un denominador común: el terror ante la mujer que no es sumisa.
La bruja representa el poder del conocimiento.
La villana representa la libertad sexual.
La soltera representa la ruptura con el mandato reproductivo.
Al final del día, llamar a alguien "la loca de los gatos" es un intento de simplificar una existencia que no necesita la validación de un sistema patriarcal. Quizás es momento de dejar de ver este término como un insulto y empezar a verlo como lo que siempre ha sido: un símbolo de resistencia y compañía mutua frente a un mundo que teme a la independencia.



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