Construyendo en mi Reino



Un quebranto de salud interrumpió la secuencia semanal en mis publicaciones de opinión. Pero por lo que soy, doy, creo, y escribo. Amigos cercanos dicen que Dios tiene un propósito importante en mi vida. ¿Y si juntaran sus intenciones hacia “mi reino”?


Pero debo aclarar que la titularidad de esta columna podría dar lugar a una interpretación de quien lo escribe es un blasfemo; no obstante no se dijo antes: Que si nuestra justicia no supera la de los escribas y fariseos, no entraremos en el Reino de Dios (Mateo 5:20). Y esta columna de opinión por la fe, siempre será un apéndice de su Palabra.


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Y en este estado de quebrantos de salud, me empujan sin contemplación y sin consulta alguna, a dar un giro de no sé de cuántos grados en el contenido y la intención social de mi opinión.


Entendiendo ahora que la imperiosa necesidad es velar, primeramente, por la salud de cualquier ser humano, sin criticar su credo, o su pecado particular y político.


En detalle debo contarles: Después de 35 años de la primicia, he sido visitado por una nueva isquemia al inicio del mes, y duré cinco días hospitalizado en el cual me practicaron los exámenes científicos y rigurosos que los profesionales en la materia consideraron.


Y clínicamente logré palpar la calidez del sector humano de la salud colombiana, esos que laboran por un sueldo -no lo mercantil del sistema- , y que forman un equipo profesional que fue diligente y que con pasión a su labor, me atendieron oportunamente.


Pero lo que se ve en dificultad al ojo humano, no es más que una preparación para proseguir bajo el amparo de la misericordia, la paz y la reconciliación para todo el que cree. Y las circunstancias particulares adversas llevan, sumando seguidores, intrínsecamente, la salvación social de los pueblos.


Ahora vivo con una carga con pesos y contrapesos. Porque seguiré viviendo con la dirección de las citas bíblicas que nos redimen, versus, las citas médicas y su ciencia médica inexacta, en donde las enfermedades pretenden reprimir nuestro andar.


Sumado ahora seguiré siendo obediente con las recomendaciones tanto de la una, como de la otra; luego me preguntaré: Quien me echará cuento en mi restauración equilibrada, tanto en lo espiritual, como en lo corporal. Confiando que ambos conocimientos, están requeridos y atendidos.


Y ustedes pasarán de ser mis lectores para ser también mis jueces de opinión. Porque ahora estudiarán si una columna posterior, mengua, en su fe contra la anterior. Entonces dirán y testimoniarán si las citas médicas y las enfermedades me van reprimiendo, o caso contrario, las citas bíblicas me siguen redimiendo y bendiciendo palpablemente. Dame, hijo mío, tu corazón, y que tus ojos se deleiten en mis caminos. Proverbios 23:26.


Antes trabajé treinta años en el sector logístico, y terminé más como un líder que como un jefe en mando; luego ahora, déjenme ustedes en este imaginario equipo de quebrantados en la salud, ser su capitán.


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¡Me anticipo! Pero también es probable y aceptable que la crítica escéptica a la fe cristiana, llegue a reprobar y reprochar mi misión por el estado de salud, por no estar en óptimas condiciones; pero en sentido figurado –modo, tiempo y lugar-, antes también se exigió: Que se baje de la cruz y se salve a él mismo, y luego le creemos. (Mateo 27:42).


Vamos a volver al Señor: él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él. (….) Oseas 6:1-6.