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Abril de 1902, el último fusilamiento en Barranquilla

Por: Pepe Sánchez



Tuvo como escenario el Cementerio Universal y lo contó el médico Leonello Marthe en su libro Historia de la Sociedad Hermanos de la Caridad.


Fue escalofriante conocer el episodio del que supe de manera inicial, por el libro Historia del Cementerio Universal, autoría del finado médico, Leonello Marthe.


-Pepe, es real y como dices tú, asusta recordarlo- dijo el Maestro Chelo de Castro cuando lo consultamos


-Fue un fusilamiento ordenado por el General Joaquín Fernando Vélez Villamil, al que toda Barranquilla se opuso- siguió diciendo el Maestro.


El general Vélez Villamil era por aquel entonces, gobernador del Estado de Bolívar, al que pertenecía Barranquilla (No existía del departamento del Atlántico).


Un capitán del ejército –cuyo nombre no se ha podido establecer (hoy se sabe que su apellido era Acosta), de origen cartagenero- y un soldado barranquillero quien -según algunas fuentes de la época- se llamaba Mariano García, fueron enviados en comisión a Santa Marta. (Es bueno recordar que para ese entonces -1902- no existía una vía directa de conexión por carretera)


Ellos estaban enemistados y la decisión de mandarlos juntos, fue para tratar de que por las vicisitudes que debían afrontar por el camino, rehicieran su amistad. Pero… Mariano García llegó a los ocho días solo, sin el capitán, diciendo que se habían separado y no pudieron encontrarse de nuevo


-Ud. lo mató- le dijo el comandante de la tropa y tras un Consejo de Guerra, el gobernador, General Vélez Villamil, ordenó el fusilamiento del soldado.


-Toda Barranquilla se puso en pie para rogar o exigir que no se le fusilara- dice el Maestro.


En su libro, el Dr. Marthe manifiesta que luego de que Vélez se mostrara inflexible frente a la multitud que solicitaba el indulto, unas damas de la alta sociedad local, vinculadas a entidades de caridad, se reunieron con el gobernador para pedirle que perdonara al soldado.


Pero Vélez -como afirmaba el escritor José María Vargas Vila- era “puro como el hielo, pero también frío como él” y no quiso ceder. Se mantuvo firme en la decisión de ejecutar al muchacho.


La pena capital se llevó a cabo en “los paredones del Cementerio Universal”–como señala Marthe en su libro- en horas de la tarde de aquel aciago abril de 1902.


-Más o menos un mes días después, apareció el capitán cartagenero. Era cierto que se había perdido y no pudo encontrar a su compañero- dice Chelo de Castro.


-Maestro, pero eso fue verdadero crimen


-Desde luego, Pepe. Y aunque Vargas Vila trató de justificar a Vélez escribiendo en un libro que publicó, un artículo que tituló “No fue un crimen, fue un error”, la verdad es que no fue un error. Fue un crimen


-Claro que sí, Maestro. ¿Y sería ese suceso lo que le costó la presidencia de la República al General Vélez?


-Es posible, Mucha gente estaba disgustada con el General porque era muy autoritario- dijo Chelo al final.


Bueno, en esa elección hubo el famoso “Pacto de Padilla” en el que los Marroquín el propio General Rafael Reyes intervinieron y se dio “El chocorazo” para evitar que Vélez llegara al presidencia, pero esa ya es otra historia.


El episodio de ese fusilamiento, empañó para siempre la reputación de Vélez Villamil. Este es un capítulo de la ciudad que –en el pasado- se caracterizó por la tolerancia y el no a la violencia. Publicado originalmente en: https://pepecomenta.com

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